19
Dic
16

Recuperar la memoria

Artículo de opinión publicado en EL CORREO. Diciembre 2016. Javier Madrazo.

La izquierda ha perdido dos referencias de valor en una misma semana. Me refiero a Marcos Ana y a Fidel Castro. Tuve, en su momento, la oportunidad de conocer personalmente a ambos. Al primero le traté en actos públicos y privados, en los que siempre encontré a un hombre bueno, humilde, generoso y comprometido. El líder de la revolución cubana me recibió en La Habana, hace catorce años, con motivo de un viaje oficial del Gobierno vasco a la isla para visitar proyectos de cooperación al desarrollo. Me sorprendió su cercanía y especialmente su interés y conocimiento de la realidad vasca. José María Aznar gobernaba entonces España y las relaciones con el régimen de Fidel Castro atravesaban un momento difícil. En un acto propio de un hombre acostumbrado a reivindicar su autonomía y a defender sus ideales, el comandante no dudó en defender el derecho del pueblo vasco a decidir su futuro.

Marcos Ana y Fidel Castro, vivieron en contextos diferentes y tuvieron su propio recorrido vital. Me consta que se respetaban y reconocían mutuamente como personas valientes, que lucharon, en su día, por principios compartidos de libertad y justicia. Su desaparición coincide, lamentablemente, con el triunfo de Donald Trump en Estados Unidos y el auge de la extrema derecha en países europeos. El siglo XXI no se presenta como lo habíamos soñado. Los avances tecnológicos, la inteligencia artificial, el internet de las cosas y las redes sociales constituyen grandes avances, pero la humanidad no parece caminar hacia un futuro mejor, en el que la prioridad sean las personas y su bienestar, independientemente de su lugar de nacimiento, el color de su piel o su condición social.
La historia juzgará las luces y sombras de los años de gobierno de Fidel Castro. Desde mi punto de vista, son muchas más las fortalezas que las debilidades, máxime si lo juzgamos a la luz de un bloqueo económico brutal que viola derechos humanos fundamentales. Sin embargo, para poder cuestionar con legitimidad la figura de Fidel Castro es preciso tener dignidad y coherencia. No es el caso de Donald Trump. El nuevo inquilino de la Casa Blanca ha calificado a Fidel Castro como un ‘gran dictador’. Quien así se expresa es el máximo exponente del racismo, un machista que desprecia a las mujeres y un homófobo confeso.

Hay muchas razones para la preocupación en el mundo que estamos construyendo. No es mi intención apelar a la nostalgia, ni caer en el tópico de pensar que el futuro será por definición peor que todo lo vivido. Al contrario, creo sinceramente que las generaciones más jóvenes marcarán un cambio de rumbo cuando llegue su momento. Mientras tanto, una parte importante de nuestra sociedad está obsesionada por preservar su estatus, conservar sus privilegios y blindarse contra todo aquello que considera una amenaza. La crisis económica nos ha hecho recelar de quienes llaman a nuestras fronteras, en la falsa creencia de que vienen a robarnos los pocos puestos de trabajo que se generan.

Nunca imaginamos que con un solo click podríamos acceder a toda la información disponible en el mundo y menos aún que la cultura fuera accesible a través de una pantalla de ordenador. Pero la verdad es que los prejuicios, lejos de desaparecer, están cada vez más arraigados y son más profundos. Y todo ello nos debe hacer reflexionar. Una sociedad con miedo es una sociedad infeliz. Quienes han confiado en Donald Trump en Estados Unidos, como quienes lo han hecho en España en Mariano Rajoy, buscan certezas ante problemas que tienen difícil solución. Nunca ha habido un mejor caldo de cultivo para el populismo. Respuestas simples para desafíos complejos. Líderes sin principios ni ética para engañar a una ciudadanía aturdida y sin esperanza.

Necesitamos nuevas esperanzas a las que aferrarnos e ideas y representantes en quienes poder confiar. Habitamos en sociedades supuestamente màs avanzadas que nunca y, sin embargo, sueños tan humanos como lograr un mayor bienestar y recuperar valores como la justicia social y una redistribución más equitativa de la riqueza parecen alejarse hasta resultar inalcanzables. Curiosamente en un contexto de recesión el egoísmo se ha impuesto a la solidaridad y la urgencia por sobrevivir está reforzando el individualismo sobre la lucha compartida por la conquista de derechos arrebatados. En este sentido, la trayectoria de Marcos Ana y Fidel Castro cobra especial importancia como grandes referentes portadores de una utopía movilizadora, la de poner de manifiesto que otro mundo mejor y más justo es posible. Lamentablemente, las generaciones que nacieron en las décadas de los ochenta y noventa o no saben nada de estas dos personalidades, o bien si conocen algo de su trayectoria, serán referencias genéricas y muy condicionadas por estereotipos y manipulaciones interesadas.

Ahora que hemos conocido los resultados del informe PISA, que ha sacudido a nuestro sistema educativo, también podríamos preguntarnos por qué las ciencias, las matemáticas y la comprensión lectora son los únicos indicadores a tener en cuenta en este estudio, obviando conocimientos tan importantes para la formación como son la historia, la filosofía o el pensamiento crítico. Es alarmante constatar las deficiencias detectadas y urge una reflexión en profundidad sobre sus causas y las medidas correctoras que habrà que abordar. No tengo dudas a este respecto. Ahora bien, como profesor en la red pública me enfrento cada día a jóvenes que dominan los últimos avances tecnológicos, al tiempo que ignoran el pasado màs reciente, carecen de ideas propias y su capacidad de análisis y reflexión es mínima. 

Una sociedad avanzada e inteligente no es aquella que sólo se rige por criterios de productividad y competitividad, sino aquella otra en la que la calidad de vida de las personas y su felicidad son una prioridad. Marcos Ana y Fidel Castro también lo creyeron y ésta es en sí misma una razón suficiente para rendirles un homenaje merecido y reivindicar unos ideales, que hoy son tan válidos como lo fueron en su momento.

16
Dic
16

EL VALOR DE SENTARSE Y ESCUCHAR

Artículo de opinión publicado en Noticias Obreras. Diciembre 2916
Javier Madrazo Lavín

Winston Churchill decía, con mucha razón, que “valor es lo que se necesita para levantarse y hablar, pero también es lo que se requiere para sentarse y escuchar”. La política en España está condicionada por el ruido y las interferencias. Muchos de sus representantes aprenden oratoria en cursos impartidos por profesionales y elaboran cada día nuevos mensajes con la ayuda de agencias de comunicación. Les mueve un objetivo: atraer la atención de sus votantes cuando se sientan en un plató de televisión, comparecen en una rueda de prensa, a ser posible sin preguntas, o se suben a la tribuna del Congreso para leer un discurso preparado, antes incluso de conocer la opinión o el posicionamiento de sus oponentes.

La conclusión parece obvia: hablamos mucho y escuchamos poco. Posiblemente, éste sea uno de los grandes males de la política en España y un déficit que amenaza la democracia, entendida ésta como un modelo de gobierno que se construye buscando compromisos compartidos entre diferentes, en pro del interés general, que no es otro que la satisfacción de las necesidades y aspiraciones de las personas. Reivindicar consensos, diálogo, acuerdo o pacto no debe significar abogar por un mismo pensamiento o una misma línea de actuación.

Es positivo, necesario y saludable que en política haya programas contrapuestos y respuestas confrontadas para resolver problemas comunes. Izquierda y derecha, nacionalistas y centralistas, debemos aprender a convivir, sentarnos en una misma mesa, reconocernos como interlocutores, respetarnos y establecer espacios estables de debate. Pero hemos de interpretar también como un valor la pluralidad de ideas y sensibilidades.

Son preocupantes, en este sentido, los llamamientos que desde la derecha y las élites en el poder se lanzan reiteradamente, instando a los partidos a que suscriban consensos en materias que consideran clave. En realidad, éste es un mensaje trampa, profundamente conservador, que persigue únicamente la defensa del establishment.  

Hemos asistido en los últimos meses a una campaña de presión orquestada para forzar la abstención del PSOE, en la sesión de investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Son lobbies del poder financiero y mediático que buscan su exclusivo beneficio y no el de la mayoría social y el de las clases populares.

Es triste comprobar como muchos de quienes se dedican hoy a la política han perdido por completo la capacidad de prestarse atención a otras opiniones que no sean las suyas propias. No hay más que observar lo que ocurre en todas las formaciones, sean “viejas” o “nuevas”. 

Casi nadie escucha a nadie. Y, por supuesto, muchos hacen oídos sordos a las demandas y necesidades de la ciudadanía. Las redes sociales, por ejemplo, se han convertido en altavoces para difundir proclamas, pero han perdido su virtualidad como espacios para el encuentro y el intercambio. Así se entiende que muchos de quienes debieran representar nuestros intereses en las instituciones ni tan siquiera los conozcan. O lo que es peor no les importan.

Las formaciones políticas en España se encuentran inmersas en profundas crisis, màs o menos graves según los casos, pero en la práctica, todas ellas se ven obligadas a dedicar su tiempo y sus energías a gestionar sus propios conflictos internos, obviando su verdadera función como agentes del cambio y canalizadores de las demandas ciudadanas. Esta realidad es hoy aún más intensa y màs cruel en el àmbito de la izquierda que en el de la derecha, fortalecida por los resultados electorales y la permanencia en el poder. Los abusos cometidos contra los derechos sociales, laborales y económicos de la población no les han pasado la factura que se presuponía, y la corrupción tampoco ha sido castigada en las urnas como un amplio sentir social deseaba.

Y en este contexto el triunfo de Donald Trump en los comicios de Estados Unidos pone de manifiesto que, al igual que ocurrió en Inglaterra con el Brexit, el miedo siempre alimenta la demagogia y el populismo más exacerbados. Racismo, homofobia, patriotismo, machismo y prepotencia se imponen, arrojando un jarro de agua fría sobre el modelo que apuntaba a la construcción de sociedades que creíamos eran mejores para convivir porque eran màs abiertas, plurales, diversas y tolerantes. ¿Qué nos està ocurriendo? ¿Hacia dónde avanzamos? ¿En qué punto hemos perdido nuestros sueños?

Habrá, sin duda alguna, muchas razones para explicar esta realidad, pero retomando la célebre frase de Winston Churchill lo cierto es que no sabemos escuchar o, al menos, hemos perdido el hábito de hacerlo. Ahora, Mariano Rajoy, al frente de un gobierno en minoría, parece tomar conciencia de que está obligado a negociar y a pactar. Sin embargo, parece que esta es solo la reacción a un escenario adverso. No parece haber demasiada convicción en sus apelaciones al diálogo cuando, por ejemplo, en la última votación de investidura señaló que no estaba dispuesto a superar determinadas líneas rojas (soberanía, exigencias europeas .. ) en su acción de gobierno. Vino a decir, más o menos veladamente , “ o me dejáis gobernar(con mi programa) o convoco elecciones anticipadas”, sabiendo que el viento electoral sopla a su favor.

Tampoco la práctica del diálogo-integración-acuerdo se materializa en el día a día del resto de formaciones, que como PSOE y Podemos están dando un espectáculo poco edificante sobre resolución de conflictos a través de la palabra y el consenso. Las disputas se siguen dirimiendo sobre la base de la exclusión, defenestración y apartamiento del adversario interno. Ambas formaciones deberían buscar con honestidad, más pronto que tarde, puntos de encuentro entre sus propias filas que les ayuden a ser útiles, eficaces y efectivos para resolver los problemas a los que nos enfrentamos cada día millones de personas. En un proyecto político la pluralidad no debe ser vista como una amenaza sino un factor de enriquecimiento y fortaleza.

Ni el gobierno debe de pedir pleitesía a la oposición, ni esta debe edificar su estrategia sobre la base de hacer “morder el polvo” al gobierno. Consensuar es acordar sobre la base de las renuncias mutuas, sabiendo que la única línea roja debería ser la resolución de los problemas de la gente, sobre todo de los sectores más empobrecidos y más castigados por el austericidio.

El consenso y el acuerdo , que demanda la ciudadanía para esta nueva legislatura, es el que se tiene que construir sobre la base del interés general y no del interés de la Troika , de los poderes financieros , mediáticos o del interés electoral de las fuerzas políticas.

Se trata, en definitiva, de aplicar a los ámbitos supramunicipales las buenas prácticas que se dan en muchos ayuntamientos, donde el trabajo por el bien común se pone por delante de las estrategias partidistas.  

 

 

 

 

 

 

 

 

16
Sep
16

Recuperar la movilización 

La urgencia por superar el trámite de la investidura del nuevo presidente del gobierno de España con el objetivo de conformar un ejecutivo estable, después de nueve meses de parálisis y dos elecciones consecutivas, se ha impuesto al imprescindible debate sobre los retos a abordar en los dos próximos años.
Es cierto que España necesita estabilidad política y esta, a su vez, requiere un ejecutivo y un programa de legislatura, que sea fruto del máximo diálogo y acuerdo posible, única garantía de su cumplimiento en un parlamento tan plural, y cuya prioridad sea el compromiso inequívoco con la defensa del bienestar, la calidad de vida y el reconocimiento real de los derechos políticos, sociales y económicos de las personas, sobre todo de las más desfavorecidas.

Sin embargo, lamentablemente la realidad parece apuntar en la dirección contraria. Quienes como fuerza más votada (PP) tienen la principal responsabilidad de liderar la acción del próximo ejecutivo, y también quienes han asumido su papel de oposición (PSOE), parecen más interesados en el cálculo partidista y en el marketing electoral, que en entender la política como una herramienta al servicio de la transformación y resolución de los problemas más acuciantes de la ciudadanía.

Europa está a la espera de que el Partido Popular gobierne para poder retomar su apuesta por la reducción del déficit, que en la práctica se traduce en más ajustes, recortes y austeridad. Mientras hablan del crecimiento de España como un modelo a imitar, preparan un paquete de medidas que harán la vida más difícil a partir de 2017 a los trabajadores y clases populares. Es importante que haya un ejecutivo, pero es igualmente importante conocer cuáles serán sus decisiones y cuáles sus consecuencias.

Los próximos dos años serán cruciales para definir el futuro que queremos construir. Debemos entrar en un proceso constituyente con reformas de calado que aborden los principales retos pendientes: reforma ley electoral para garantizar una mayor proporcionalidad, reforma sistema judicial para garantizar una mayor independencia, reforma mercado laboral para garantizar empleo estable y con derechos, acabar con los aforamientos y las puertas giratorias, establecimiento de un salario social digno, garantizar un sistema potente de servicios sociales y una aplicación efectiva de la ley de dependencia, abordar en serio el estado plurinacional y el reconocimiento del derecho a decidir, apostar por la creación de una banca pública y establecer topes máximos salariales e indemnizatorios así como tomar medidas estructurales en materia medio ambiental apostando de verdad por las energías renovables porque está en juego el futuro del planeta y de las próximas generaciones.

Necesitamos repensar el modelo político, económico y social para construir una convivencia más inclusiva y justa, en un momento en el que las desigualdades y la falta de perspectivas, especialmente para los jóvenes y sectores sociales más vulnerables, corren el riesgo de hacerse crónicas. España, como el conjunto de Europa, deben recuperar valores clásicos que nos han definido históricamente, para ganar la confianza de las nuevas generaciones, alejadas de una visión de la política que da la espalda a la ciudadanía y que se pone al servicio de élites y lobbies que ostentan el poder económico y financiero, lesionando la democracia y los principios de libertad y participación en los que ha de sustentarse para resultar creíble.

El envejecimiento de la población, el fenómeno de la inmigración, el terrorismo yihadista, el escoramiento de países tradicionalmente socialdemócratas hacia posiciones de extrema derecha , el desencanto, cuando no rechazo frontal, que despierta una Unión Europea, que actúa cada vez más como un espacio de implementación de políticas neoliberales, y la urgencia de habilitar cauces de participación para dar voz a las demandas de las personas y la identidad de los pueblos son debates que no pueden esperar y que requieren de nuevas respuestas a las ofrecidas por Merkel, Hollande o Rajoy. De lo contrario el Brexit inglés de extenderá sin remedio a muchos otros países europeos.

Es preciso apelar a la movilización ciudadana para forzar un cambio de rumbo, que se hace imprescindible. La sociedad civil tiene que reafirmarse y unirse en una tarea compartida para que Europa y España sean, como lo fueron en su momento, un espacio en el que las aspiraciones y sueños de las personas eran escuchados y atendidos. Los sectores más dinámicos y progresistas tienen un papel clave que jugar en este escenario. Partidos, sindicatos, intelectuales, medios de comunicación, tejido asociativo y los colectivos más comprometidos tienen que reactivarse y remar en una misma dirección. Es posible girar a tiempo. Se debe recuperar la dinámica del 15M que fué el alimentador necesario de las nuevas dinámicas políticas que se han abierto en nuestro país. La esclerotización de la política española tiene que ver con la pérdida de pujanza de la movilización ciudadana. Recuperémosla. Esa es nuestra responsabilidad que no podemos ni debemos delegar ni transferir.

11
Ago
16

«Ibarretxe askoz aurreratuagoa zen Urkullurekin konparatuta»

Entrevista publicada en el periódico BERRIA.

Urte askoan Ezker Batua-Berdeak koalizioaren erreferentzia nagusia izan zena beste zeregin batzuetan aritzen da orain, gizarte mugimenduetan batez ere; hala ere, aitortzen du batzuetan faltan sumatzen duela lehenengo lerroan aritzea: «Nik politikarako bokazioa dut».

Urte askoan, Javier Madrazo izan zen Ezker Batua-Berdeak koalizioaren irudia. Idazkari nagusia izateaz gainera, ohiko bozeramailea izaten zen, lehendakari izateko hautagaia ere Eusko Legebiltzarrerako hauteskundeak iristen zirenean, eta, EB-Berdeak EAJrekin ituna eginda Eusko Jaurlaritzara sartu zenean, Etxebizitza eta Gizarte Gaietako sailburu izan zen 2001etik 2008ra.

Geroago iritsi zen gainbehera. Koalizioak barne gatazka latza izan zuen, eta taldea bitan banatu zen: Ezker Anitza eta Ezker Batua. Madrazo azken horretan gelditu zen —epaile baten aginduz izena aldatu behar izan zuten, eta orain Ezkerra-Berdeak dira—, eta oraindik ere militantea den arren, politikaren lehenengo lerroa utzi du, bere ohiko lanbidera itzuli da —irakaslea da institutu batean— eta, batez ere, gizarte mugimenduetan aritzen da. «Sustraietara» itzuli dela dio: «Podemosen sorrerak kalean zegoen haserrea eta sumindura instituzioetara eraman du, eta kezkatzen nau ikusteak kaleak hustu egin direla. Gizarte mugimenduari garrantzi handia ematen diot».

Jende askok gogoratzen ez badu ere, mugimendu bakezalean hasi zen zure jarduera publikoa.

Hala da. Ni gizarte mugimenduetan hasi nintzen militantzian. Mugimendu bakezalean ere ibili nintzen, baina segituan konturatu nintzen kontraesana zela misilen kontra borrokatzea eta hemen genuen indarkeria arazo larriari bizkarra ematea. Beste askorekin batera, Bakearen Aldeko Koordinakundea sortzen parte hartu nuen.

Bakea Orain elkartean ere egon zinen. Zeintzuk ziren aldeak bi erakundeen artean?

BAK indarkeria ekintzei erantzutera mugatzen zen, eta garai hartan batzuek pentsatzen genuen erantzunak ere eman behar zirela. Horretan Elkarri-k erakutsi zigun bidea. Ez zen adostasun nahikorik egon BAKen jokamolde horretara jotzeko, eta Bakea Orain sortu genuen, baina osagarri gisa; bateragarria zen batean eta bestean lanean aritzea.

Geroztik gauzak asko aldatu dira, indarkeriaren gaiari dagokionez.

Niretzat sekulako poztasuna da. Ni sinetsita nengoen gure belaunaldiak ez zuela ikusiko indarkeriarik gabeko egoera, eta beharbada beste batzuek jasoko zutela uzta, baina ez da hala izan, eta benetan pozgarria da.

Ia bi hamarkadaz izan zinen Ezker Batua-Berdeak koalizioaren erreferentzia nagusia. Nolako balantzea egiten duzu esparru politiko horrek egindako lanaz?

Uste dut ez zaiola justiziarik egin. Eztabaida politikora arrazionaltasun handia ekarri zuen, proposamen asko egin zituen, eta elkarren kontra aritzen ziren bi nazionalismoen logika hura apurtu zuen. Erakutsi genuen nazionalistak ez ginenok ere autodeterminazio eskubidearen alde egon gintezkeela, eta ausardiaz paratu ginen giza eskubideen zenbait urraketaren aurka, Egunkaria itxi zutenean edo presoen sakabanaketaren kontra, esaterako. Horrek arerio eta eraso asko ekarri zizkigun.

Eta gizarte arloan?

Garai batean Euskadiko Ezkerra boladan zegoen, baina niri iruditzen zitzaidan haien gizarte arloa ahul samarra zela. Guk garrantzi handiagoa eman genion eta, gainera, erakutsi genuen uztargarria zela ezkerreko jarrerei eustea eta ezkerreko ikuspegitik gauzak aldatzen saiatzea, gobernu ardurei muzin egin gabe.

Gobernu ardurak aipatuta, bi agintalditan gobernu ituna egin zenuten EAJrekin. Nolakoa zen harremana EAJrekin, zuen programak hain desberdinak izaki?

Ezkerreko sektore batzuek esaten zuten EAJ eskuina zela, nahiko modu sinplean, nire ustez. EAJ ez da PP; EAJk badu arima sozial bat, ELArekin edo kooperatiben munduarekin lotua, eta beste bat, burgesiari eta eskuinari lotua. Alderdi konplexua da. Gaur egun, ez dut uste ezkerrak Urkulluren gobernuarekin ituna egiteko baldintzarik dagoenik, baina, garai hartan, Ibarretxerekin bai, bazegoen.

Beraz, aldeak ikusten dituzu Ibarretxeren eta Urkulluren gobernuen artean.

Bai, eta oso nabariak. Hura askoz aurreratuagoa zen, askoz ausartagoa politika sozialetan, eta autogobernuaren arloan askoz proposamen konprometituagoak egin zituen. Aldeak nabariak dira Urkullurekin edo, lehenago, Ardanzarekin konparatuta.

EPK Euskadiko Partidu Komunistako kide izan zinen.

Ni gertukoa nintzen, eta PCEk 1982ko hauteskundeetan izandako porrotaren ostean, IU Izquierda Unida koalizioa sortu zenean EPK-ko kide ere izatea erabaki nuen, pentsatu nuelako garai zailetan lagundu behar dela. Nire inguruan, baina, Euskadiko Ezkerrako kide izatea boladan zegoen.

Ezker Batuaren koordinatzailea zinen garaian, nolakoak ziren zure harremanak EPKrekin?

Ni EPK-ko kide izan nintzen garaian bat nentorren Julio Anguitaren hitzekin: «Ez dio axola komunistok IUn gutxiengo izatea, garrantzitsuena da komunisten ideiek gehiengoaren sostengua izatea». Uste dut garai batean komunistek IUn apustu estrategikoa egin zutela, oso eskuzabala, hegemoniari uko egin eta ezkerraren batasuna erdiesteko. Baina, geroago, PCEren egitura saiatu da IU kontrolatzen eta itotzen. Euskadin ez zuten lortu, eta, orduan, euren sukurtsala sortu zuten: Ezker Anitza. Gu beti saiatu ginen EPKrekin kontatzen; batzuetan lortu genuen, beste batzuetan ez, baina EPKren menpeko izan gabe. Egun IU, %95ean, PCE baino ez da.

Etxebizitza eta Gizarte Gaietako Sailean emandako denbora horretan, zein izan zen, zure ustez, lorpenik handiena?

Zaila da esatea, neurri multzo bat izan zelako. Uste dut hainbat gauzatan aitzindariak izan ginela: izatezko bikoteei buruzko legea, adingabekoena, lurzoruarena, gizarte zerbitzuena eta abar. Etxebizitzen arloan ere oso politika indartsua egin genuen.

Eta baduzu egin nahi baina egin ezinik gelditu zen zerbait?

Hori errazagoa da erantzuten. Etxebizitzaren Legearen zirriborroa aurkeztu genuen, eta ezin izan genuen aurrera atera. Orain legea onartu dute PSE-EE eta EH Bilduren botoekin, eta bitxia da, alderdi horiek atzera bota zigutelako lege egitasmoa, eta, orain onartutakoa irakurtzen baduzu, ikusiko duzu guk aurkeztutakoaren kopia bat dela neurri handi batean.

Askotan hitz egin da ezkerraren ezintasunaz bat egiteko. Ezker Anitzaren eta Ezker Batuaren arteko banaketa gatazkatsu hura horren adibide izan daiteke?

Horren isla izan daiteke, baina. zoritxarrez, ez zen Euskadiko arazoa bakarrik. IUren inplosioa [Espainiako] Estatu osoko leku askotan gertatu zen, eta PCEren estrategiaren ondorioz izan zen. Hemen gertatutakoa horren atal bat baino ez zen izan. Ezkerrean heldutasun falta nabaria dago batzen gaituena nabarmentzeko eta aniztasunez elkarrekin aritzeko. Guk eutsi genion, eta luze iraun genuen, Euskadiko Ezkerrak iraun zuena baino gehiago, eta ikusteko dago Ahal Dugu-k zenbat iraungo duen, agertzen hasi diren arazoak ikusita.
Atrebentzia ez bada, esango zenuke azken hauteskundeetan nori eman diozun botoa?

Aitortzen dizut kosta egin zitzaidala, baina Elkarrekin Ahal Dugu-ri eman nion botoa. Gauza askorekin ez nator bat. IU eta Podemosen arteko ituna nola egin den, adibidez. Uste dut bi buruzagiren arteko akordioa izan dela, oinarriei parte hartzeko aukerarik eman gabe, eta, normalean, horrelakoek ez dute funtzionatzen. IUko jende askok pentsatu du IU irensteko saialdi bat izan dela, elkarrenganako errespetuz egindako koalizioa baino gehiago. Espero dut hurrengorako ikasi egingo dutela.

Nola ikusi dituzu gainerako alderdien emaitzak?

PPren arrakastarena ikaragarria da, eta ongi erakusten du Espainia zer den. Frankismoaren garaitik badago aldaketen aurreko beldurra, gorriak badatozelako lelo horren aurreko izua, eta ezjakintasun handia ere badago. Tristea da, badirudielako Espainiak merezi duena daukala. PSOE atzeraka doa, botere faktikoei eta politika neoliberalei guztiz emana dago, eta, loturak hautsi eta proiektu sinesgarria aurkezten ez duen bitartean, bahiturik jarraituko du.

Eta Euskal Herrian?

Nik uste dut EH Bilduk baduela egin beharreko hausnarketa sakon bat, eta ez duela egin nahi. Ondo dago nazio interesen eta izaeraren defentsa, baina hori jendearen kezkekin lotu behar da. Diskurtsoa berriztatu behar du, jende askok uste duelako betikoa dela. Eta ulertu behar du lotuneak bilatu behar dituela, bere esparrutik harago akordioak egin nahi baditu, eta ez banaketarako zioak. Gaur egun, nazio arazoari dagokionez, erabakitzeko eskubidea da lotunea, ez independentzia. Independentzia aukera bat da, guztiz zilegia, baina batzen dituenak batzen ditu, besterik ez.

Espainiako hauteskundeetan Elkarrekin Ahal Dugu izan da lehenengo indarra Hego Euskal Herrian

Ikusiko dugu nolako bilakaera duen, baina nik oraingoz balorazio positiboa egiten dut, uste dudalako haize freskoa ekarri duela eta gainerako alderdiak mugiarazi dituela. Behintzat, EAJ urduri paratzeko balio izan du. EAJ oso eroso zegoen orain arte, PSE-EErekin akordioa egitea nahikoa zitzaiolako. EAJ oso gris ikusten dut, oso aspergarria, proiekturik gabe, jendeari ilusio pizteko eskaintzarik gabe. Orain arte nahikoa izan zaio putzurik ez zapaltzea, oharkabean igarotzea, baina orain beste zerbait beharko du.

Zure ustez, Espainian azkenean gobernua osatuko da?

Suposatzen dut Rajoyk iraulaldi pare bat jasoko duela, baina, azkenean, PSOEk bideren bat aurkituko duela Rajoyri gobernatzen uzteko. PSOEren helburua da oposizioaren lidergoa hartzea eta Podemosi lekua kentzea, eta horretarako, seguru asko, gobernurako bidea zabalduko dio PPri abstentzioaren bidez, geroago gutxiengoan gobernatzearen higadura jasanarazteko.
Eusko Legebiltzarrerako hauteskundeak zelan ikusten dituzu? Uste al duzu bestelako alternatiba bat eratzeko aukera egon daitekeela?

PSE-EEk nahi izanez gero, bai. Baina ez diot horretarako borondaterik ikusten. Ematen du erosoago dagoela EAJren jokoari jarraituta. Nahiago nuke oker banengo, badirudielako ezkerreko indarrek gehiengoa izango dutela legebiltzarrean, baina PSE-EEren jarreraren inguruan eszeptikoa naiz, eta ez du ematen Ahal Dugu-ko eta EH Bilduko parlamentarien batuketak 38 diputatuen langa gaindituko duenik.

Idoia Mendiak duela gutxi esan du Ahal Dugu-k baduela arriskua nazionalismoaren «tonto erabilgarria» bilakatzeko, «garai batean Madrazo izan zen bezala». Suposatzen dut adierazpen horiek irakurriko zenituela.

Bai, eta uste dut argi erakusten dutela nolako urduritasun eta etsipena dagoen PSE-EEren buruzagien artean. Ni prest nago Mendiak nahi duenean harekin elkartzeko eta alderatzeko gu Jaurlaritzan egon ginenean lortutakoa eta haiek PPri esker Jaurlaritzara iritsi zirenean zer egin zuten. PPren botoei esker sailburu izan zen pertsona batek eta orain, haien botoak beharrezkoak ez diren arren, aldundietan eta zenbait udaletan EAJrekin batera ari den alderdi baten ordezkariak horrelako adierazpenak egitea harrigarria iruditzen zait. Eta, gainera, ez dut uste oso dotorea denik orain politikaren lehenengo lerroan ez dagoen eta bere lanbidera itzuli den pertsona bati horrela erasotzea.

Orain «lehenengo lerroan» ez zaudela diozu. Faltan sumatzen duzu hori?

Egia esan behar badizut, batzuetan bai, nik politikarako bokazioa dudalako. Dena dela, oso argi dut zein den orain nire eginbeharra. Politika ez da instituzioetan amaitzen; gero eta gehiago aspertzen naute, argi esango dizut. Orain, beste gauza batzuk gehiago interesatzen zaizkit, eta badakit, nagoen lekuan nagoela ere, aurrerantzean ere ezkerreko militantea izango naizela beti.

22
Jul
16

Autocrítica para superar la decepción

Artículo de opinión publicado en EL CORREO. Julio 2016. Javier Madrazo.

El avance electoral de la derecha del Partido Popular, en un contexto de recorte de derechos sociales, laborales y políticos, desigualdad y empobrecimiento de importantes sectores de la población, coincide con un retroceso significativo de la izquierda transformadora, que ha visto frustradas sus expectativas de crecimiento. Resulta imprescindible la autocrítica y el análisis riguroso.

Unidos Podemos debe abrir un proceso de reflexión, sin líneas rojas ni temas tabú, para conocer y corregir las circunstancias, actitudes y hechos que explicarían los motivos por los cuales la confluencia no ha obtenido en las urnas el resultado que merecía. La izquierda política y social española, con las únicas excepciones de Euskadi y Cataluña, vivió con amargura la noche electoral del 26J. No ha sido para menos.

La alianza entre las formaciones lideradas por Alberto Garzón y Pablo Iglesias no ha cumplido sus objetivos. Posiblemente, nunca haya habido más razones para apostar por una candidatura unitaria de progreso que en estos últimos comicios. El enriquecimiento de una minoría coincide con el empobrecimiento de una mayoría, que ha dejado de ser clase media para transformarse en personas paradas de larga duración o personas con empleo precario, mal pagado y sin futuro.

Quisiera creer que ninguna de ellas ha dado su voto al PP, ni tampoco quienes perciben pensiones inferiores a 600 euros, pero con toda seguridad me equivocaría. Puedo entender el argumento de quienes aluden al ‘miedo a lo nuevo’, en un intento de argumentar la pérdida de más de un millón de votos por parte de UP, que todas las encuestas daban por seguros. Sin embargo, esta justificación por sí sola no parece creíble. Es imprescindible ir más allá y hacerlo con convicción, escuchando todas las voces, por incómodas que éstas puedan resultar.

Las apelaciones al origen comunista de Izquierda Unida, la pretendida complicidad de Podemos con el régimen chavista o el caos en el que se encuentra sumida Grecia, en su día todo un referente para la formación morada, habrían ayudado, en todo caso, a movilizar y activar el voto a favor del Partido Popular, Ciudadanos o PSOE, pero difícilmente habrían hecho mella, por poco convincentes y por formar parte de una campaña orquestada, en quienes el 20 de diciembre dieron su confianza en las urnas a los que entonces fueron por separado y seis meses después se unieron para ser más fuertes.

En estas mismas páginas defendía, con motivo del anuncio de la confluencia entre Izquierda Unida y Podemos, la necesidad de convencer a las bases de ambas fuerzas sobre el porqué de un acuerdo que Pablo Iglesias había descartado hasta entonces. El ‘sorpasso’ no es un argumento convincente para quienes llegar a ser mileurista parece un imposible o carecen de perspectivas de mejora, más allá de la economía sumergida o el trabajo por horas. Resulta difícil ser creíble cuando tu mensaje prioriza el impacto de un titular, en lugar de compartir con transparencia y honestidad tu verdad.

Del ‘no’ al acuerdo con Izquierda Unida porque no tiene ambición pasamos al ‘sí’ solo porque sus votos son útiles para desplazar al PSOE. Del rechazo a Pedro Sánchez pasamos a un condescendiente «Pedro, no te equivoques de enemigo». La defensa de Rodríguez Zapatero como mejor presidente español o la reivindicación de la socialdemocracia también han confundido a un electorado potencial, que no ha escuchado propuestas programáticas de su formación y sí discursos contradictorios, lanzados desde la autocomplacencia contenida y una soberbia mal disimulada.

Es natural que Pablo Iglesias y su equipo se sientan desconcertados y vulnerables. Para generar ilusión y recuperar la confianza perdida tendrán que gestionar la decepción y el debate con responsabilidad, respeto a sus votantes, democracia interna y humildad. En política es imprescindible conocer a tu base social y compartir con ella mensajes sinceros y coherentes. Hoy no puedes ser el mayor patriota, con las connotaciones que este término aún despierta en España, un día después reclamar el derecho de autodeterminación en Cataluña y al siguiente relegarlo para poder pactar un gobierno con el PSOE.

Comparto la confusión del electorado de Izquierda Unida, que ha optado por la abstención al percibir que nos encontrábamos ante una coalición de intereses que no respetaba su trayectoria e identidad. Confluir no implica desaparecer. Entiendo también, en buena parte, el desencanto de personas próximas a Podemos, fieles a los orígenes y los ideales que inspiraron el movimiento 15M.

Para que la confluencia sea exitosa tiene que huir de dinámicas cupulares, sectarias y hegemonizadoras. Al contrario, debe ser muy participada por las bases, muy inclusiva y muy respetuosa con la pluralidad de la izquierda.

Las elecciones autonómicas que se celebrarán el próximo otoño en Euskadi adquieren, en esta coyuntura, una gran importancia para el futuro de Unidos Podemos. Pueden ser un reto, pero también una oportunidad.

Tengo la convicción de que se mantendrá la alianza de izquierda y en esta ocasión evitará el triunfalismo, conscientes de que su candidatura no obtendrá los mismos resultados que en los comicios generales. La designación de su candidato o candidata a lehendakari será un factor clave, al igual que la elaboración de un discurso propio que deberá representar a personas menores de 40 años, bien formadas, euskaldunes, urbanas, con conciencia social, voluntad de cambio y defensoras del derecho a decidir. PNV y Bildu tienen una dura competencia.

20
May
16

RETOS DE LA UNIDAD DE ACCIÓN

Os dejo el artículo que he publicado en el periódico EL CORREO.

Leo con interés las diferentes encuestas que se vienen publicando, en un empeño loable por anticipar el resultado de la voluntad ciudadana ante la inminente cita electoral. En esta ocasión, todos los estudios coinciden en destacar un aumento de la abstención, que se puede interpretar como un toque de atención a las formaciones políticas por su manifiesta incapacidad para buscar acuerdos que contribuyan a dar respuesta a los graves problemas a los que se enfrenta una población castigada por una crisis crónica, que se traduce en desempleo, precariedad, recortes sociales y empobrecimiento. 

Debo reconocer que comprendo a las personas que el pasado 20 de diciembre acudieron a las urnas y el próximo 26 de junio, en cambio, optarán por no hacerlo. En España hay razones fundadas para desconfiar de los partidos que han tenido responsabilidades en la gestión de la vida pública. Los casos de corrupción y abusos de poder se suceden unos a otros a tal ritmo y alcanzan tal magnitud que lesionan la confianza en la democracia y convierten en papel mojado la pretendida igualdad de todas las personas ante la ley. 

Las formaciones nuevas, imprescindibles para quebrar el bipartidismo, regenerar la vida pública y recuperar la confianza de una ciudadanía cansada de la alternancia PPPSOE, se han instalado en el sistema en un tiempo récord. Ciudadanos apoya y pacta, al mismo tiempo, con Susana Díaz, Cristina Cifuentes y Pedro Sánchez, mientras Podemos abandona la movilización en la calle, olvida de facto el espíritu del 15M y los círculos dejan de ser espacios de debate, participación y decisión. El poder te atrapa en su tela de araña el día en el que antepones los intereses personales o de partido a los intereses generales.

Siempre he defendido, por coherencia, la unidad de acción de la izquierda. El trabajo compartido es clave para articular una mayoría política y social con capacidad real de influencia y transformación social. Del mismo modo que una mayor abstención beneficia al

Partido Popular, como ha ocurrido siempre desde la transición con la única excepción de los comicios de 1989, la división perjudica a la izquierda, suficientemente penalizada ya por una ley electoral injusta. La colaboración encierra un gran valor que no se debe minusvalorar. En las elecciones del 26 de junio, la coalición Podemos-IU será, de hecho, una importante novedad, que habrá de pasar el examen de la ciudadanía para conocer el nivelBde adhesión que genera.

Me consta que existe expectación y esperanza ante esta alianza, aunque hay que admitir que parece más motivada por la necesidad que por la convicción. En la mente de muchas personas resuenan aún las declaraciones de Pablo Iglesias, calificando a IU como un “pitufo gruñón” y acusando a sus dirigentes de chantaje, por defender la unidad de acción. Podemos rechazó en diciembre de 2015, sin escatimar críticas, aquello que hoy reivindica como la mejor solución. No es este un buen punto de partida para ganar en credibilidad, especialmente si no se explica con honestidad el porqué de este cambio.

Es evidente que el escenario para la formación de Pablo Iglesias ha cambiado. La crisis interna, el desgaste de su líder y un previsible retroceso en las urnas podrían ser las razones que justifican este giro. Podemos ha tenido que tomar conciencia, por fin, del peso y el reconocimiento social de IU, pero es preciso admitir que lo ha hecho forzado por las circunstancias y el deseo legítimo de superar al PSOE el 26 de junio, haciendo realidad la defensa del liderazgo en la izquierda, que con tanta coherencia y valentía defendió Julio Anguita.

El pacto Podemos-IU obliga a esta última fuerza a redoblar esfuerzos y a reivindicar su identidad si apuesta por mantener su viabilidad futura y su proyecto autónomo. La coalición electoral se materializa en un buen momento para la formación liderada por Alberto Garzón, que goza de un clara expectativa de crecimiento. Son muchas las personas en el seno de IU, que observan con preocupación un acuerdo que puede relegarles a un papel secundario, desdibujando un perfil logrado tras años de lucha contra las injusticias derivadas de la aplicación del modelo de desarrollo capitalista. 

En política la suma de siglas no implica la suma matemática de apoyos. Es posible que en ocasión también ocurra así, pero, al mismo tiempo, es sensato pensar que Podemos e Izquierda Unida han hecho lo único que podían hacer. Lamentablemente, no dieron este paso el 20 de diciembre. El escenario podría haber sido otro y estos cinco meses transcurridos no hubieran sido tan nefastos para un país en el que el paro, la precariedad, la pérdida de calidad de vida y el empobrecimiento de la inmensa mayoría conviven con el egoísmo y la insolidaridad de una minoría que asalta las arcas públicas, esconde su botín en paraísos fiscales y burla la ley para no pagar impuestos. Decía Norberto Bobbio que la izquierda, a diferencia de la derecha, se define porque se indigna ante la injusticia social. 

La coalición Podemos-Izquierda Unida tiene ahora el doble reto de convencer a quienes dudan de la bondad de la confluencia y, al mismo tiempo, no frustrar la esperanza de quienes avalan la unidad de acción. También se enfrenta a la difícil tarea de ilusionar a una ciudadanía crítica, que puede caer en la tentación de la abstención en lugar de reforzar el espacio de la izquierda real para conformar una mayoría de gobierno progresista, en la que no estén representados ni el Partido Popular ni Albert Rivera. Sin duda alguna, se trata de mucha responsabilidad.

Bilbao, 16 de Mayo de 2015

Javier Madrazo Lavín

11
Abr
16

Diálogo y acuerdo para un gobierno para la gente

Artículo de opinión publicado en Noticias Obreras. Abril 2016. Javier Madrazo Lavín

Vivimos tiempos difíciles, marcados por la confrontación y el desencuentro, en un momento delicado, en el que la impotencia y la desesperanza condicionan el día a día de millones de personas sin empleo, con trabajos precarios e inestables y pocas o ninguna esperanza de mejora en el corto y medio plazo.La indignación provocada por la recesión económica y la pésima gestión de sus consecuencias, que se traduce en el empobrecimiento de una parte importante de la población, no ha sido suficiente para favorecer un cambio de gobierno ni tampoco de política. Nos encontramos ante una situación de bloqueo político generado por la incapacidad de los principales partidos para llegar a acuerdos amplios que desatasquen la situación en orden a la conformación de un nuevo ejecutivo. 

Fueron muchas las personas que el pasado 20 de Mayo acudieron a las urnas para dar su voto a un tiempo nuevo, en el que las sensibilidades en favor del cambio tuvieran la fuerza suficiente para conformar un gobierno con una clara agenda social, que priorizara las necesidades de las personas sobre las imposiciones de quienes ejercen el auténtico poder desde los inicios de la transición.

Lamentablemente, las expectativas e ilusiones de mucha gente no se han cumplido. El PSOE en lugar de establecer el eje del acuerdo en la Izquierda ( Podemos, Compromís e Izquierda Unida ) buscando la abstención de Ciudadanos, ha hecho lo contrario. En la elección del partido de Albert Rivera como socio principal , que no deja de representar a la derecha( aunque más moderna) ,han pesado mucho las líneas rojas que el Comité Federal estableció al candidato socialista , dejándole las manos atadas , al limitarle enormemente su margen de maniobra en la negociación . Tras la investidura fallida los dos partidos mantienen el acuerdo, hasta tal punto, que los diálogos con otras fuerzas los quieren realizarlos de forma conjunta.  

Desde Podemos están pidiendo a Pedro Sánchez que reflexione, se libere de la presión de la vieja guardia, y abra un diálogo sincero con aquellas formaciones que tienen capacidad para liderar una auténtica renovación y regeneración en España. Sin embargo, tras el debate en el Congreso para el nombramiento del Presidente del Gobierno el 2 de Marzo , los puentes entre el PSOE y Podemos ,han quedado muy deteriorados por las descalificaciones y exabruptos mutuos.

El partido de Pablo Iglesias no ha acabado de digerir que no haya sido el suyo el elegido como aliado de cara a la conformación de un gobierno de cambio. La formación morada tendrá que hacer una autocrítica por los errores cometidos tras las elecciones del 20D. Errores de talante (excesiva arrogancia) y de estrategia, al presentar la petición de cargos(vicepresidencia y ministerios) antes que las propuestas programáticas. Todo ello ha fortalecido las posiciones de los que dentro del Partido Socialista no querían un pacto entre las fuerzas progresistas.

De hecho hay voces cualificadas (Carlos Jiménez Villarejo o Manuela Carmena) que están pidiendo la abstención de Podemos para evitar la celebración de nuevas elecciones y para desalojar al PP del gobierno. Dicen estas voces que es mejor condicionar e influir en el gobierno PSOE-Ciudadanos ,en todos los aspectos regresivos del acuerdo (reforma laboral,SMI,TTIP,fiscalidad,modelo territorial…) ,que ir a unas nuevas elecciones que pudieran acercar la mayoría absoluta a la derecha PP-Ciudadanos y dar la presidencia del gobierno a un candidato del PP que con mucha probabilidad no sería Mariano Rajoy. Máxime cuando no está claro, a la vista de diferentes encuestas, que Podemos lograra el sorpasso (adelantamiento al PSOE) en las próximas elecciones y que pudiera mantener las alianzas(con la consiguiente merma de diputad@s) con Compromís, En Marea y En Comú Podem a la vista del intento de estas fuerzas de independizarse y constituirse en partido instrumental de cara a formar grupos parlamentarios separados.

Lo que no parece viable es que fructifique antes de una nueva cita con las urnas la gran coalición (PP-PSOE-Ciudadanos) que está defendiendo el partido de Mariano Rajoy. Un partido totalmente deslegitimado por la corrupción institucionalizada , la sumisión al FMI y al Banco Central Europeo y la política de recortes que nos han conducido a esta situación de paro, precariedad y empobrecimiento. La derecha no puede ser la solución a los problemas a los que nos enfrentamos. Estamos donde estamos por las decisiones que han tomado desde su llegada a la Moncloa en 2012.

La mayoría de la sociedad que quiere acabar con el austericídio y que aspira a contar con unos gobernantes al servicio de su pueblo y no de las élites económicas, desearía que se retomaran las conversaciones suspendidas en el ámbito de la izquierda. Es cierto que la confianza está resquebrajada y el primer paso debe ser restablecerla. Sin duda, todos los actores concernidos son responsables de que esta pretensión llegue a buen puerto. Pero la mayor dificultad se encuentra en todas esas voces( muy influyentes) que dentro PSOE rechazan un acercamiento a Podemos, Compromís e IU. Superar esta oposición interna no parece ser, sin embargo, una prioridad para Pedro Sánchez, preocupado por su propia supervivencia como Secretario General y candidato a la Presidencia. Mientras esta situación se mantenga parece poco probable un gobierno de progreso en España.

Ojala finalmente se impongan la razón y la cordura, y no nos veamos en la obligación de acudir a las urnas otra vez en Junio. Ello representaría la incapacidad de los principales partidos de anteponer el interés general a los intereses partidistas.

Estamos perdiendo un tiempo precioso para enmendar todos los atropellos cometidos por el actual gobierno y sería muy decepcionante llegar a la conclusión de que nos hemos encontrado durante estos meses ante una mera escenificación para posicionarse ante una inminente campaña electoral. La ciudadanía asiste perpleja a un espectáculo poco edificante y nada constructivo, que muchas personas perciben con desazón como un vodevil. Corremos, de hecho, el riesgo de una desafección creciente respecto a la política y a quienes la representan. Un error grave que lesiona la democracia y lastra nuestro futuro.

El PSOE debe aprender a escuchar más a sus votantes, debe mirar más a su izquierda que a su derecha y debe, igualmente, repensar su estrategia en relación con Cataluña y Euskadi. Hoy más que nunca resulta imprescindible situar a las personas en el centro de la acción pública y habilitar cauces de participación para que las decisiones no sean patrimonio de unas élites minoritarias. En España no hace falta una segunda transición, hace falta un nuevo proceso constituyente que regenere, repiense y transforme nuestro sistema político donde la prioridad sea la superación de las desigualdades e injusticias. A esta apasionante tarea están llamadas no sólo las fuerzas políticas sino el conjunto de la sociedad. Una sociedad cada vez más consciente y participativa en la que residen las esperanzas en un futuro mejor y que ha demostrado, en muchas ocasiones, más madurez que sus representantes políticos.

 




Quién soy

Nací en Riaño, Cantabria, el 12 de Agosto de 1960; cuando tenía un año de edad mis padres se trasladaron a Bilbao, y desde entonces vivo en el barrio de Rekalde. He sido parlamentario de Ezker Batua_Berdeak entre 1994 y 2001, y Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco entre 2001 y 2009. Ahora, trabajo como Profesor de Filosofía, Ética y Ciudadanía en un Instituto de Bilbao.

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