Author Archive for Javier Madrazo Lavín

07
jul
15

Necesitamos una Syriza

Artículo de opinión publicado en el CORREO. Javier Madrazo Lavín

El 24M las candidaturas de verdadera confluencia, encabezadas por nuevos liderazgos (Manuela Carmena, Ada Colau…) han obtenido unos magníficos resultados ( mejores que las candidaturas de partido) que han materializado el cambio en las principales ciudades. Por ejemplo, Ahora Madrid al ayuntamiento ha obtenido el 31% de los votos y Podemos a la Comunidad Autónoma el 18%.El mensaje a extraer es claro. Cuando la izquierda se une, es más fuerte y genera ilusión en la ciudadanía. Y cuando no lo hace, favorece la consolidación del eje PP-PSOE-CIU. Lo que es evidente a los ojos de la gente parece difícil de entender por los estados mayores de los partidos. Siguen primando los intereses partidistas y la búsqueda de la hegemonía , sobre la conformación de alternativas sólidas y unitarias al servicio del rescate ciudadano y la regeneración democrática. Es decepcionante que no se aproveche desde la izquierda alternativa esta oportunidad histórica que se nos presenta, para afrontar la próxima cita electoral en las mejores condiciones para conseguir el triunfo en las urnas.

Inicialmente sucedió con IU que, antes de la europeas y ofuscada por las encuestas, rechazó el acuerdo con Podemos .Ahora sucede lo mismo con Podemos que, sabiéndose en posición de fuerza, rechaza el acuerdo con IU. Y además lo hace desde el desprecio, la arrogancia y la humillación . Es cierto que el aparato del PCE, quebrando la apuesta por la convergencia y la apertura que formuló en la década de los 80, y desde el sectarismo más absoluto, ha arruinado definitivamente el proyecto de IU, siendo las elecciones generales su estación final. Pero IU y sus bases se merecen un respeto y una consideración, porque hablamos de hombres y mujeres que llevan muchos años en la lucha por la mejora de las condiciones de vida de los trabajadores y las clases populares. Son inaceptables declaraciones como las realizadas por Pablo Iglesias (posteriormente matizadas) diciendo que los de IU eran “unos cenizos y unos tristes” , que “no han hecho nada en veinticinco años” o ” que se cuezan en su salsa y se queden con su bandera roja pero que nos dejen en paz”…

Me parece un gran error que Podemos haya querido imponer su sigla como paraguas electoral común. Con un 14% de los votos esta pretensión , además de injustificada(teniendo en cuenta que hay otras opciones de izquierda que son mayoritarias en Cataluña, Euskadi, Navarra, País Valencía, Baleares o Galicia ) arruina las posibilidades de acuerdos con el resto de organizaciones a las que no se les da otra opción que disolverse. Quién tiene más fuerza y liderazgo en el campo de la izquierda, es quien debe mostrar más generosidad, tolerancia y humildad para articular la Unidad Popular desde el respeto a las identidades plurales. Generosidad con los de fuera , pero también con los de dentro. Resulta sorprendente el sistema de primarias que ha puesto en marcha Podemos para elegir a sus candidaturas a las elecciones generales. Un sistema teóricamente de listas abiertas pero que a través del método de “lista plancha” dará como resultado que todas las personas elegidas sean del grupo oficialista, sin presencia alguna del resto de sensibilidades del partido. Además, en el afán por controlar de modo férreo el grupo parlamentario, lanzan un sistema de elección por circunscripción única que rompe con el principio de respeto a la plurinacionalidad del Estado. Ello dará como resultado la proliferación de los llamados “paracaidistas”(personas no arraigadas en los territorios). No es de extrañar el malestar y los pronunciamientos críticos contra este reglamento ( que bebe de lo peor de la vieja política) de muchos círculos y órganos de dirección .

Los últimos resultados ponen de manifiesto que la Izquierda puede ganar las elecciones y dar un giro radical a las políticas antisociales y austericidas impulsadas por el PP y el PSOE, que han colocado a nuestro país en una situación de emergencia social con unos niveles dramáticos de desempleo , precariedad y pobreza totalmente inaceptables .

Ni antes IU era la Syriza española ni ahora lo es Podemos. Al igual que en Grecia aquí también necesitamos una Syriza , es decir, una plataforma o frente común que acoja al conjunto de componentes de la izquierda transformadora, desde el respeto a sus trayectorias e identidades. Sin que nadie tenga que renunciar a lo que es, y sabiendo que el nexo de unión es el programa compartido. Esa sí sería una fuerza ganadora que estaría en condiciones, al igual que en Grecia, de plantar cara,a la tiranía de la banca, de los poderes económicos dominantes y a las instituciones que están a su servicio.

De lo contrario, si la Izquierda va desunida y fragmentada, estaremos condenados o bien a reeditar el gobierno del PP con el apoyo de Ciudadanos y la abstención de Convergencia, o a que el cambio lo protagonice el PSOE con el apoyo de Podemos ( que contará sin duda con un grupo fuerte pero a todas luces insuficiente para liderar el nuevo tiempo). Y el PSOE, a estas alturas lo sabemos muy bien, no es garantía de cambio por mucho maquillaje y lifting que se haga.

10
jun
15

Abrir las ventanas de la política “

Artículo que he publicado en Noticias Obreras. Junio 2015.

La crisis económica ha traído consigo, entre otros muchos factores negativos, altos índices de desempleo, empobrecimiento de importantes sectores de la población, recortes de derechos laborales y sociales, desahucios de viviendas y pequeños negocios, privatizaciones de servicios públicos y precariedad en el mercado de trabajo, especialmente entre las personas más jóvenes y las mujeres. El panorama no puede ser más desolador. Sin embargo, como en todos los periodos negros también hay elementos positivos, que merecen ser subrayados. En España, la crisis económica está en el origen del desafecto ciudadano hacia las élites que ejercen el poder, un fenómeno nuevo, que ha despertado la indignación de millones de personas, que por primera vez en mucho tiempo son conscientes del valor de la política para defender sus derechos y apelan a la democracia real para que su voz no sólo sea escuchada sino también y sobre todo tomada en consideración.

En este contexto, formaciones políticas alternativas como Podemos y Ciudadanos ganan adhesiones y erosionan, por fin, el bipartidismo, en el que Partido Popular y PSOE han vivido cómodamente instalados, en la confianza de que este estatus tenía carácter vitalicio. España ha vivido cuarenta años de democracia tutelada por las élites, que escribieron un relato falso de la transición para perpetuarse en el poder, engañando a la ciudadanía con el señuelo del voto cada cuatro años y un régimen de libertades(cada vez más disminuido) y participación, en el que se nos ha negado siempre el derecho a decidir cómo queremos vivir y cómo queremos organizarnos. Nos han tratado como a personas sin criterio y voluntad, nos han anestesiado vendiéndonos el espejismo del crecimiento y el desarrollo, y, en última instancia, nos han abocado al consumo irrefrenable como garantía de felicidad. Mientras tanto muchos de quienes han mandado se han enriquecido sin límite, han blindado su futuro con pensiones millonarias y se han creído al margen de la justicia, ocultando sus vergüenzas en paraísos fiscales y empresas pantalla.  

Debemos desear que los resultados electorales y las alianzas surgidos de la cita con las urnas corten de raíz estas prácticas y hábitos, confiando que la presencia de un mayor número de agentes en el terreno de juego obligue, al menos, a ser más combativos contra la corrupción y más solidarios con las personas que se encuentran en una mayor situación de vulnerabilidad. Son muchas las necesidades y también muchas las expectativas. La ciudadanía, cansada de sufrir en solitario el impacto de la crisis económica y defraudada por los incumplimientos y tropelías de muchos de quienes ejercen la política, no aceptará esta vez nuevos fraudes y pactos oscuros de reparto de poder como ha ocurrido en el pasado. Esperemos que la exigencia sea ahora mucho mayor, y las prioridades que marcarán los pactos post-electorales estén condicionadas por la urgencia de impulsar la economía real, crear empleo de calidad y promover acciones que contribuyan a regenerar la democracia y recuperar los derechos y libertades que nos han sido arrebatados en estos últimos seis años.

Los comicios generales serán la auténtica prueba de fuego para propiciar un cambio de modelo o, cuando menos, para gestionar las instituciones con mayor transparencia y contacto con la calle. Las encuestas unas veces aciertan y otras se equivocan cuando distribuyen escaños y porcentajes de voto, pero siempre atinan cuando reflejan los sentimientos y percepciones de las personas. Hay unanimidad en poner de manifiesto cuáles son las preocupaciones ciudadanas -el mercado de trabajo y la ética en la política- y ahora sólo queda que quienes tienen potestad para ello actúan en coherencia. La pluralidad como concepto es buena y como instrumento para gestionar la actividad pública, imprescindible.  

02
jun
15

UN LUGAR PARA VIVIR, UN DERECHO HUMANO

Artículo publicado en el CORREO. Mayo 2015. Por Javier Madrazo Lavín

El derecho a la vivienda, entendido como un derecho humano fundamental, ha recuperado vigencia en el debate político y social, en gran medida como respuesta a la ola de desahucios, consecuencia directa del austericidio y el empobrecimiento de una parte importante de la llamada clase media, que se ve imposibilitada para hacer frente a los créditos contraídos al perder su puesto de trabajo. Es obvio que todas las personas necesitamos un hogar en el que poder desarrollar, de un modo autónomo, nuestro proyecto de vida. Sin una vivienda digna nadie puede tener una vida digna. Hablamos de una demanda ciudadana legítima, consagrada en la Constitución española del año 1978, que las Administraciones Públicas competentes siempre han incumplido.

En este sentido, constituye una buena noticia que PSE, Bildu y UPD hayan alcanzado un acuerdo para impulsar en Euskadi una Ley de Vivienda, que reconozca, por fin, el derecho subjetivo a un lugar en el que poder vivir. Se trata, sin duda alguna, de un paso hacia adelante, que conecta con el espíritu del Anteproyecto de Ley de Garantía del Derecho Ciudadano a una Vivienda Digna, que Ezker Batua-Berdeak remitió al Parlamento vasco para su aprobación en el año 2009, en su etapa en el Gobierno vasco. No fue posible, entonces, en gran medida por la negativa de las formaciones que ahora impulsan esta propuesta, que, en cualquier caso, es bienvenida. Euskadi no es ajena al drama de los desahucios y la vivienda constituye aún para muchas personas una suerte de privilegio inalcanzable.  

No deja de ser curiosa, en este sentido, la reacción del Gobierno vasco y la formación política que lo sustenta, denunciando el contenido de esta iniciativa, tan legítima como bien fundada, recurriendo al tópico del “efecto llamada”, tantas veces empleado por el partido Popular para descreditar, por ejemplo, la Renta General de Ingresos y la Prestación Complementaria de Viviendas. Una vez más, se recurre a un argumento tan manido como demagogo, que no es otro que el temor, que se alienta con el propósito de impedir el ejercicio de un derecho, que las Administraciones Públicas deberían intentar garantizar en lugar de rechazar, como ocurre en este caso. Ezker Batua-Berdeak consensuó con el PNV, hace ahora seis años, una propuesta legislativa de implantación progresiva, según la cual, en una primera fase, todas las personas con ingresos anuales inferiores a 22.000 euros, un colectivo de 8.000 hombres y mujeres en aquel periodo, accederían a una vivienda en alquiler en el plazo máximo de cinco años.

El objetivo no podía ser más ambicioso: hacer realidad el derecho subjetivo de todas las personas a un techo. Una opción real y viable, siempre y cuando el Ejecutivo autónomo asumiera el compromiso de construir 35.000 viviendas en alquiler protegido en diez años. La proximidad de los comicios autonómicos condenó al fracaso esta iniciativa, que hubiera prosperado si los cálculos electorales y los intereses partidistas no se hubieran impuesto sobre el interés general, dejando pasar una oportunidad que ahora puede retomarse con éxito. Ojalá sea así. Confío en que el texto pactado pueda ver la luz porque son muchas las personas que se beneficiarán de ello y las instituciones de Euskadi serán modelo de sensibilidad social, una seña de identidad irrenunciable, que habría de presidir todas sus actuaciones. En este sentido, el PNV debería desmarcarse del discurso del Partido Popular y buscar acuerdos para que nuestra Comunidad se sitúe en el ránking de los países más avanzados y progresistas en materia de vivienda. En Escocia se puso en marcha una iniciativa similar con resultados muy positivos.

Euskadi ha sido y debe ser un referente de progreso en un contexto de recortes de derechos y prestaciones, demostrando que se puede gobernar con conciencia, primando el bien general sobre el bien particular. Apoyar a las personas con mayores dificultades, aquellas que se encuentran en situación de mayor vulnerabilidad al carecer de una vivienda digna, es una obligación irrenunciable de quienes ejercen el poder. No hablamos de solidaridad, sino de justicia. Las Administraciones Públicas, en Euskadi y el Estado, han respaldado a menudo la propiedad en detrimento del alquiler porque han considerado la vivienda un negocio y no un derecho. Y ésta y no otra es la razón que está en el origen de la especulación y la corrupción en el sector inmobiliario. Siendo Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno vasco mi primera intención fue promover un parque público de alquiler, impidiendo que dinero público se invirtiera en pisos destinados a la propiedad, que en un plazo de veinte años fueran libres y pudieran venderse como tales a precio de mercado.  

Lo logramos y fue un gran avance en un largo camino que ahora el Parlamento vasco podría profundizar, pese a la oposición del PNV y el Partido Popular. El derecho subjetivo a una vivienda no es una demanda revolucionaria, ni mucho menos utópica o populista. Es factible y viable, como lo fueron en su día la sanidad o la educación, aunque hoy estén también en cuestión. Comparto la penalización de la vivienda vacía, estableciendo un canon que la grave, porque creo que una medida de esta naturaleza favorecería su alquiler. Fué una propuesta pionera, no bien entendida, que ahora puede y debe ser una realidad. Esta iniciativa debería ir acompañada del fortalecimiento del programa que pusimos en marcha , Bizigune, de movilización de vivienda vacía, y que en los últimos años ha ido perdiendo fuerza y atractivo por los recortes practicados en materia de vivienda tanto por el gobierno de López como de Urkullu.  

Deseo que pronto sea una realidad el reconocimiento del derecho subjetivo de todas las personas a una vivienda en alquiler. Ganaremos todas y todos.

11
may
15

APRENDER A PACTAR 

Artículo publicado en Noticias Obreras. Mayo 2015. Javier Madrazo Lavín. 

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. Escribo estas palabras como homenaje a su autor, Eduardo Galeano, a quien hemos despedido recientemente, y también como punto de partida a una reflexión sobre la virtud del pacto en la política. El diálogo, la colaboración y el acuerdo entre diferentes, que son capaces de buscar puntos de encuentro pensando en el bien común, es la esencia de la vida pública, aunque en honor a la verdad hay que decir que en España esta visión es aún una utopía que hemos de perseguir. 

La Constitución de 1978 planteó como gran valor la consagración del bipartidismo, obviando que una democracia es más fuerte en la medida en la que es también más plural. Es cierto que en el Estado, y también en Comunidades históricas, como  Catalunya y Euskadi,  ha sido necesario alcanzar pactos para conformar Ejecutivos o pactos de legislatura para sostener la acción de los gobiernos, pero es igualmente cierto que, salvo excepciones, su fin principal se ha centrado en alcanzar ydetentar el poder, en lugar de dar respuesta a las demandas de la ciudadanía. Un error, sin duda alguna, que está en el origen del desafecto social respecto a los partidos y a sus dirigentes. 

Conceptos manipulados como estabilidad y gobernabilidad se han utilizado para legitimar un modo de entender la política, basada en el reparto de cargos y prebendas, obviando el interés general. El pacto ha sido siempre interpretado como una obligación impuesta por las circunstancias( pérdida de mayoría absoluta) y nuncacomo una como una oportunidad para promover marcos de entendimiento, que permitan impulsar acciones compartidas y  estimular así la interacción entre sensibilidades diversas apostar por personas más comprometidas, más participativas y más protagonistas de la vida democráticaTenemos que aprender a hablar,  a escuchar, a comprendernos, a dar voz a la ciudadanía y a confiar en la palabra dada.   

Lbúsqueda de la unanimidad y uniformidad de criterio nos aleja del ideal de libertad y del reconocimiento de la pluralidad. Es imprescindible el diálogo entre diferentes, que son capaces de suscribir compromisos, manteniendo sus ideas y su identidad. La presencia de nuevas formaciones en el escenario político y la superación del bipartidismo traerán consigo la necesidad de alcanzar acuerdos, y éste es un hecho positivo en sí mismo, especialmente en un contexto marcado por una mayor exigencia de eficacia y transparencia. No es momento para negociar en la trastienda, ni para sellar pactos ajenos a la voluntad de la ciudadanía. 

La clave está en la defensa del “programa, programa, programa”, que con tanta coherencia como acierto defendía Julio Anguita en sus tiempos de coordinador de Izquierda Unida. Vivimos un año marcado por sucesivas citas electorales, que evidencian que las mayorías absolutas pertenecen al pasado. Quienes han hecho de la política su profesión no tendrán espacio en esta nueva etapa porque las reglas de juego habrán de ser establecidas por fuerza distintas. La sociedad exige acuerdos, pero sobre todo exige respeto a las promesas hechas en campaña y responsabilidad para resolver los problemas que nos afectan y nos impiden vivir con dignidad.        

15
mar
15

proteger a los pobres 

Artículo de opinión. Marzo 2015. 

Javier Madrazo Lavín

No llevar el pan a casa nos roba la dignidad”.  Estas palabras, pronunciadas por el Papa Francisco, en un encuentro celebrado con trabajadores y pequeños empresarios en la región italiana de Molise, situada entre los Apeninos y el mar Adriático, no desvela ningún secreto porque todas las personas somos conscientes de esta realidad,  pero si contribuye a poner el dedo en la llaga de una gran verdad, que en muchas ocasiones olvidamos.  La reflexión del Papa no ha tenido el mismo eco que han merecido otras declaracionessuyas, aunque, en este caso, sí merecen atención especial porque cuestionan de lleno el modelo de desarrollo actual, que está en el origen de la desigualdad y el empobrecimiento de una parte importante de la población. 

Vivimos un año marcado por sucesivos procesos electorales, que nos brindan la oportunidad de conocer los programas de las diferentes opciones políticas.  El empleo está en el centro de todas las propuestas, pero ninguna de ellas es percibida como sincera por la ciudadanía.  Son muchas las personas, especialmente jóvenes y mayores de 45 años, afectadas por el drama del desempleo, que han perdido toda esperanza de encontrar un trabajo en el corto o medio plazo. Hablamos de más de cinco millones de hombre y mujeres en España, prácticamente la mitad inscrita en el paro desde hace más  de dos años.  La situación empeora si tenemos en cuenta que sólo una de cada tres personas de este colectivo percibe una prestación social por desempleo. 

Me consta que no es fácil abordar un fenómeno complejo de tal magnitud y menos aún solucionarlo. Sin embargo, creo que si hubiera voluntad y compromiso por parte de quienes tienen la competencia si sería posible  implementar políticas e impulsar medidas eficaces que estimulasen la economía y facilitasen la creación de puestos de trabajo. Mientras tanto, resulta imprescindible tejer una red social sólida que limite el impacto del empobrecimiento en grupos cada vez más amplios y vulnerablesLamentablemente, no es así. La austeridad  impuesta frena la productividad y el crecimiento, la pérdida de confianza en el futuro reduce el consumo y los recortes decretados desmantelan un estado del bienestar, que en España antes del estallido de la crisis estaba aún en proceso de desarrollo, lejos de su consolidación.  

El Gobierno del Partido Popular intenta negar esta evidencia con discursos triunfalistas, que responden a un obvio interés electoral, aunque chocan frontalmente con el día a día de millones de personas, que no se ven reflejadas en el país que Mariano Rajoy ha dibujado, o más bien ha soñado,  con motivo del debate del Estado de la Nación. Sus mensajes quedan desmontados uno a uno en el último Informe elaborado por Cáritas Europa, con fecha del mes de febrero, en el que se analizan con detalle indicadores de pobreza y privaciones en países miembros de la Unión, entre ellos España. Las conclusiones del estudio no dejan lugar a dudas: la cohesión social se resquebraja y el desafecto en relación con las instituciones aumenta por su incapacidad para garantizar los servicios públicos esenciales y generar empleo.

Se podrá decir más alto, pero nunca más claro.  Sin embargo, quienes deben prestar atención a voces autorizadas como Cáritas Europa hacen oídos sordos a sus recomendaciones, que terminan por pasar desapercibidas para la opinión pública, aunque encierren grandes verdades, que han de ser escuchadas y atendidas.  El futuro de la Unión Europa sólo se puede construir desde la adhesión de la ciudadanía a un proyecto compartido en que el sientan que sus aspiraciones son respetadas y tomadas en consideración.  Evidentemente, no es el caso actual. Nadie quiere formar parte de un grupo o una comunidad que le castiga y le condena  a la exclusión.  Los responsables de la Unión Europea no pueden ser ajenos a esta situación si pretenden consolidar un proyecto creíble, en el que las personas confíen porque les oferta seguridad.  

El título del estudio realizado por Cáritas Europa, Pobreza y desigualdades al alza: La única solución que se necesita son sistemas sociales, evidencia la prioridad de impulsar políticas viables, que prioricen el bienestar y la justicia sobre la austeridad y el poder de la oligarquía empresarial y financiera. Resulta imposible comprender cómo la deuda bancaria se ha transformado en deuda soberana y, en cambio, no hay recursos suficientes para facilitar unos ingresos mínimos a toda la población y hacer frente sin demora al drama humano de los desahucios. Quienes en la Unión Europa toman ahora las decisiones lo hacen siempre con intención y respondiendo a unos objetivos fijados, que no se corresponden con el mandato para el que fueron elegidos.  El Papa Francisco le ha recordado a Angela Merkel, quien como Mariano Rajoy y otros muchos lo han olvidado, cuál es la verdadera razón de su trabajo: Proteger a sus pobres”.   Los ricos no lo necesitan. 

 

02
ene
15

Protesta activa para ganar el futuro

Artículo que he publicado en el periódico EL CORREO

“El hombre bueno se define por la protesta activa y la lucha permanente, que busca superar la injustica estructural dominante”. El autor de estas palabras es Ignacio Ellacuría, jesuita nacido en Portugalete y una de las voces más destacadas de la Teología de la Liberación, asesinado el 16 de noviembre de 1989 en El Salvador. Un año después de su desaparición tuve la oportunidad de visitar la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, en la que Ignacio Ellacuria, cinco compañeros de la orden religiosa y dos asistentes fueron tiroteados por soldados de las Fuerzas Armadas.

Su compromiso activo en favor de la opciónpreferente por las personas más pobres hicieron de él un hombre incómodo para la oligarquía y los militares. Acabaron con su vida, pero no con supensamiento. La trayectoria de Ignacio Ellacuría, así como la de sus compañeros mártires, representa todavía hoy la lucha contra la desigualad, que entonces parecía circunscribirse al llamado Tercer Mundo y que ahora está presenteen el seno de las sociedades occidentales, el llamado Cuarto Mundo, en el que día a día se niegan y recortan derechos humanos fundamentales.

Es indudable que el Papa Francisco ha traído nuevos aires a la Iglesia y al cristianismo. Su mensaje recupera los fundamentos de la Teología de la Liberación, que cuestionan un sistema de producción y consumo, el capitalismo, que está en el origen de la injusticia y la división social. Éste modo de entender las relaciones humanas y la organización del poder conecta con una lectura progresista del Evangelio, y moviliza a creyentes y a quienes no lo son en pro de políticas de redistribución equitativa de la riqueza y de avance hacia una democracia más plena y participativa.

El mundo no está hoy mejor que en 1989, cuando Ignacio Ellacuría fue asesinado. Nos enfrentamos a los mismos déficits y desafíos, en un entorno más individualista, más insolidario y más desideologizado. El poder sigue en las mismas manos, la riqueza se concentra en las mismas familias y la política está al servicio de los mismos intereses. Hablemos de la oligarquía, la lucha de clases o la casta, nos referimos a las mismas personas con idénticos objetivos. La brecha entre quienes ejercen el control y quienes somos víctimas de sus decisiones resulta tan insalvable como siempre.

En este contexto, Ignacio Ellacuría continúa siendo un referente y un espejo en el que mirarnos, uniendo teoría y praxis de liberación. Habrán cambiado muchas cosas, pero en el fondo, en aquellos aspectos que inciden en el bienestar y la dignidad del ser humano, seguimos igual. El discurso del Papa Francisco recoge, en una parte de sus propuestas, el espíritu que animó a la Teología de la Liberación, y que tanto disgustó a la jerarquía vaticana, reacia a asumir con radicalidad la dimensión social y política de la fe cristiana y a denunciar con voz profética la opresión de los pueblos y las personas, en un continente gobernado por dictadores y militares que extendieron el terror para poder actuar sin más límite que su voluntad.

La intervención del Papa Francisco en el Parlamento de Estrasburgo ha permitido recuperarla sintonía que en su día existió entre los movimientos populares transformadores y el cristianismo de base, defensor de los derechos de los hombres y mujeres más vulnerables. Por primera vez en mucho tiempo observo con optimismo como se produce este acercamiento, en un contexto marcado por la crisis económica y la desconfianza generada por quienes se han servido de las instituciones para su enriquecimiento personal y para perpetuar un modelo de desarrollo, que se basa en el abuso del poder, aunque ello implique vaciar de contenido la democracia.

La oligarquía ha controlado y controla la política, la banca y la cultura. Hemos vivido una ilusión de crecimiento sin fin, que nos ha anestesiadomientras nos hicieron creer que éramos ricos y seguiríamos siéndolo. Fue en 2008 cuando empezamos a tomar conciencia de la realidad. Nos quisieron hacer creer que la recesión sería pasajera y los brotes verdes llegarían más pronto que tarde. Hoy sabemos que no será así. La crisis no es sólo económica; también es institucional y ética. Resulta difícil fiarse de quienes ejercen la política, aunque muchas y muchos actúen con honestidad.

La sociedad civil está tomando conciencia de su fuerza y las encuestas ponen de manifiesto el fracaso del bipartidismo, pero sobre todo de los viejos modos de hacer política. No es extraño que María Dolores de Cospedal, secretaria general dela derecha, y César Alierta, presidente de Telefónica, hayan salido en defensa de la alternancia entre el PSOE y el Partido Popular, cuando no a favor de una alianza entre ambos. Felipe González ya la hizo hace un año y Pedro Sánchez apela ahora a “pactos en beneficio de la ciudadanía”. Cierran filas para salvar el bipartidismo, pero es posible que ya sea tarde.

Vivimos con miedo porque sabemos que nuestro trabajo, si lo tenemos, es precario, y nuestro futuro incierto. Sin embargo, en España este estado de shock, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares de Europa, nos ha movilizado en lugar de paralizarnos y nos ha acercado más a la izquierda que a la extrema derecha. Personas que hace tiempo habían dejado de salir a la calle a defender sus derechos, hoy lo hacen y coinciden con jóvenes que, igual sin saberlo, ejercen “la protesta activa y la lucha permanente” que Ignacio Ellacuría reivindicaba. Todavía queda espacio para la esperanza.

30
dic
14

Recuperar principios, valores e ideales

Artículo de opinión publicado en Noticias Obreras. Diciembre 2014. Javier Madrazo
La política para ser democrática debe liberarse, en primer lugar, del control efectivo que sobre ella ejercen el poder económico y los mercados. La política se ha transformado en un instrumento al servicio de los intereses de la banca y las grandes empresas, que ejercen su autoridad en el mundo entero a través del FMI, el BCE y el Consejo de Europa.

Instituciones que han pervertido no sólo la acción política sino sobre todo, y más grave aún, han anulado la democracia. El capitalismo se ha convertido en una dictadura, y las instituciones, especialmente las supralocales ,son brazos ejecutores de órdenes que dictan personas que jamás han concurrido a unas elecciones y de las que nunca conoceremos sus programas, ni mucho menos sus rostros.
El cumplimiento efectivo de los derechos humanos no son, su objetivo prioritario , como tampoco lo es la superación de las desigualdades o la redistribución justa de la riqueza. Los máximos mandatarios saben muy bien que sus decisiones implican desempleo, precariedad y desahucios ; y en los países empobrecidos implican guerras, hambre y enfermedades. Estos son sólo daños colaterales , el precio a pagar por amasar cada vez mayores fortunas y un poder sin más límite que su propia voluntad.

Las consecuencias de sus acciones tienen rostro. Hombres y mujeres con nombres y apellidos. Sólo en España el 25% de la población se encuentra en estado de exclusión social. Más de once millones de personas, de las cuáles cinco padecen exclusión severa. Es obvio que los autores del VII Informe Foessa no comparten el optimismo del presidente del gobierno , Mariano Rajoy, cuando este último afirma , una vez más, que estamos saliendo de la crisis. Quienes se creen los “amos del mundo”, como les llamaba Tom Wolfe en su obra “la hoguera de las vanidades”, sólo tienen ojos para las cifras macroeconómicas, pero les falta sensibilidad para pensar en las personas. Así va el mundo.

Es vedad que la crisis económica está íntimamente unida a una gran crisis institucional y ética, que ha logrado hacer tambalear los cimientos de un modelo de desarrollo injusto e insolidario, tan agotado como corrompido. Sin embargo, es igualmente verdad, que sus máximos valedores harán todo lo posible para perpetuar este sistema que tan útil y rentable les ha resultado. Abrirán la mano con guiños sociales más testimoniales que reales, realizarán ligeros retoques en la fallida estrategia de la austeridad(austericidio), castigarán más por obligación que por convicción a los más corruptos e impulsarán procesos de transparencia y participación, que serán simples operaciones de maquillaje para acallar protestas y recuperar parte de la credibilidad perdida.

A pesar de ello, debemos confiar en la capacidad de transformación de la realidad que tienen las personas con ideales y valores (la mayoría) mediante la movilización popular y la negación del voto a quienes no están dispuestos a emprender una nueva transición que supere los déficits políticos, sociales y económicos que arrastramos desde 1978. Este es el reto más acuciante. La política debe imponerse a los mercados y debe situar la prioridad de la persona por encima de los beneficios de la banca. La sociedad no entenderá los hipotéticos pactos y alianzas entre PP y PSOE, a instancias de las grandes empresas, grupos financieros y la troika.

Estas dos formaciones políticas deberían: leer el contenido íntegro del informe Foessa, realizar una profunda autocrítica por que sus decisiones nos han conducido a esta situación de emergencia, y situar a las personas y sus necesidades en el centro de sus actuaciones.

Seguramente no lo harán a menos que las urnas les desautoricen, la ciudadanía les muestre su rechazo , dándoles la espalda; y fuerzas que defienden un mundo mejor y más justo, así como movimientos emergentes , con conciencia, principios y valores, les desplacen de los centros de decisión.

El futuro será mejor si este es el camino que elegimos.




Quién soy

Nací en Riaño, Cantabria, el 12 de Agosto de 1960; cuando tenía un año de edad mis padres se trasladaron a Bilbao, y desde entonces vivo en el barrio de Rekalde. He sido parlamentario de Ezker Batua_Berdeak entre 1994 y 2001, y Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco entre 2001 y 2009. Ahora, trabajo como Profesor de Filosofía, Ética y Ciudadanía en un Instituto de Bilbao.

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