Author Archive for Javier Madrazo Lavín

11
may
15

APRENDER A PACTAR 

Artículo publicado en Noticias Obreras. Mayo 2015. Javier Madrazo Lavín. 

La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”. Escribo estas palabras como homenaje a su autor, Eduardo Galeano, a quien hemos despedido recientemente, y también como punto de partida a una reflexión sobre la virtud del pacto en la política. El diálogo, la colaboración y el acuerdo entre diferentes, que son capaces de buscar puntos de encuentro pensando en el bien común, es la esencia de la vida pública, aunque en honor a la verdad hay que decir que en España esta visión es aún una utopía que hemos de perseguir. 

La Constitución de 1978 planteó como gran valor la consagración del bipartidismo, obviando que una democracia es más fuerte en la medida en la que es también más plural. Es cierto que en el Estado, y también en Comunidades históricas, como  Catalunya y Euskadi,  ha sido necesario alcanzar pactos para conformar Ejecutivos o pactos de legislatura para sostener la acción de los gobiernos, pero es igualmente cierto que, salvo excepciones, su fin principal se ha centrado en alcanzar ydetentar el poder, en lugar de dar respuesta a las demandas de la ciudadanía. Un error, sin duda alguna, que está en el origen del desafecto social respecto a los partidos y a sus dirigentes. 

Conceptos manipulados como estabilidad y gobernabilidad se han utilizado para legitimar un modo de entender la política, basada en el reparto de cargos y prebendas, obviando el interés general. El pacto ha sido siempre interpretado como una obligación impuesta por las circunstancias( pérdida de mayoría absoluta) y nuncacomo una como una oportunidad para promover marcos de entendimiento, que permitan impulsar acciones compartidas y  estimular así la interacción entre sensibilidades diversas apostar por personas más comprometidas, más participativas y más protagonistas de la vida democráticaTenemos que aprender a hablar,  a escuchar, a comprendernos, a dar voz a la ciudadanía y a confiar en la palabra dada.   

Lbúsqueda de la unanimidad y uniformidad de criterio nos aleja del ideal de libertad y del reconocimiento de la pluralidad. Es imprescindible el diálogo entre diferentes, que son capaces de suscribir compromisos, manteniendo sus ideas y su identidad. La presencia de nuevas formaciones en el escenario político y la superación del bipartidismo traerán consigo la necesidad de alcanzar acuerdos, y éste es un hecho positivo en sí mismo, especialmente en un contexto marcado por una mayor exigencia de eficacia y transparencia. No es momento para negociar en la trastienda, ni para sellar pactos ajenos a la voluntad de la ciudadanía. 

La clave está en la defensa del “programa, programa, programa”, que con tanta coherencia como acierto defendía Julio Anguita en sus tiempos de coordinador de Izquierda Unida. Vivimos un año marcado por sucesivas citas electorales, que evidencian que las mayorías absolutas pertenecen al pasado. Quienes han hecho de la política su profesión no tendrán espacio en esta nueva etapa porque las reglas de juego habrán de ser establecidas por fuerza distintas. La sociedad exige acuerdos, pero sobre todo exige respeto a las promesas hechas en campaña y responsabilidad para resolver los problemas que nos afectan y nos impiden vivir con dignidad.        

15
mar
15

proteger a los pobres 

Artículo de opinión. Marzo 2015. 

Javier Madrazo Lavín

No llevar el pan a casa nos roba la dignidad”.  Estas palabras, pronunciadas por el Papa Francisco, en un encuentro celebrado con trabajadores y pequeños empresarios en la región italiana de Molise, situada entre los Apeninos y el mar Adriático, no desvela ningún secreto porque todas las personas somos conscientes de esta realidad,  pero si contribuye a poner el dedo en la llaga de una gran verdad, que en muchas ocasiones olvidamos.  La reflexión del Papa no ha tenido el mismo eco que han merecido otras declaracionessuyas, aunque, en este caso, sí merecen atención especial porque cuestionan de lleno el modelo de desarrollo actual, que está en el origen de la desigualdad y el empobrecimiento de una parte importante de la población. 

Vivimos un año marcado por sucesivos procesos electorales, que nos brindan la oportunidad de conocer los programas de las diferentes opciones políticas.  El empleo está en el centro de todas las propuestas, pero ninguna de ellas es percibida como sincera por la ciudadanía.  Son muchas las personas, especialmente jóvenes y mayores de 45 años, afectadas por el drama del desempleo, que han perdido toda esperanza de encontrar un trabajo en el corto o medio plazo. Hablamos de más de cinco millones de hombre y mujeres en España, prácticamente la mitad inscrita en el paro desde hace más  de dos años.  La situación empeora si tenemos en cuenta que sólo una de cada tres personas de este colectivo percibe una prestación social por desempleo. 

Me consta que no es fácil abordar un fenómeno complejo de tal magnitud y menos aún solucionarlo. Sin embargo, creo que si hubiera voluntad y compromiso por parte de quienes tienen la competencia si sería posible  implementar políticas e impulsar medidas eficaces que estimulasen la economía y facilitasen la creación de puestos de trabajo. Mientras tanto, resulta imprescindible tejer una red social sólida que limite el impacto del empobrecimiento en grupos cada vez más amplios y vulnerablesLamentablemente, no es así. La austeridad  impuesta frena la productividad y el crecimiento, la pérdida de confianza en el futuro reduce el consumo y los recortes decretados desmantelan un estado del bienestar, que en España antes del estallido de la crisis estaba aún en proceso de desarrollo, lejos de su consolidación.  

El Gobierno del Partido Popular intenta negar esta evidencia con discursos triunfalistas, que responden a un obvio interés electoral, aunque chocan frontalmente con el día a día de millones de personas, que no se ven reflejadas en el país que Mariano Rajoy ha dibujado, o más bien ha soñado,  con motivo del debate del Estado de la Nación. Sus mensajes quedan desmontados uno a uno en el último Informe elaborado por Cáritas Europa, con fecha del mes de febrero, en el que se analizan con detalle indicadores de pobreza y privaciones en países miembros de la Unión, entre ellos España. Las conclusiones del estudio no dejan lugar a dudas: la cohesión social se resquebraja y el desafecto en relación con las instituciones aumenta por su incapacidad para garantizar los servicios públicos esenciales y generar empleo.

Se podrá decir más alto, pero nunca más claro.  Sin embargo, quienes deben prestar atención a voces autorizadas como Cáritas Europa hacen oídos sordos a sus recomendaciones, que terminan por pasar desapercibidas para la opinión pública, aunque encierren grandes verdades, que han de ser escuchadas y atendidas.  El futuro de la Unión Europa sólo se puede construir desde la adhesión de la ciudadanía a un proyecto compartido en que el sientan que sus aspiraciones son respetadas y tomadas en consideración.  Evidentemente, no es el caso actual. Nadie quiere formar parte de un grupo o una comunidad que le castiga y le condena  a la exclusión.  Los responsables de la Unión Europea no pueden ser ajenos a esta situación si pretenden consolidar un proyecto creíble, en el que las personas confíen porque les oferta seguridad.  

El título del estudio realizado por Cáritas Europa, Pobreza y desigualdades al alza: La única solución que se necesita son sistemas sociales, evidencia la prioridad de impulsar políticas viables, que prioricen el bienestar y la justicia sobre la austeridad y el poder de la oligarquía empresarial y financiera. Resulta imposible comprender cómo la deuda bancaria se ha transformado en deuda soberana y, en cambio, no hay recursos suficientes para facilitar unos ingresos mínimos a toda la población y hacer frente sin demora al drama humano de los desahucios. Quienes en la Unión Europa toman ahora las decisiones lo hacen siempre con intención y respondiendo a unos objetivos fijados, que no se corresponden con el mandato para el que fueron elegidos.  El Papa Francisco le ha recordado a Angela Merkel, quien como Mariano Rajoy y otros muchos lo han olvidado, cuál es la verdadera razón de su trabajo: Proteger a sus pobres”.   Los ricos no lo necesitan. 

 

02
ene
15

Protesta activa para ganar el futuro

Artículo que he publicado en el periódico EL CORREO

“El hombre bueno se define por la protesta activa y la lucha permanente, que busca superar la injustica estructural dominante”. El autor de estas palabras es Ignacio Ellacuría, jesuita nacido en Portugalete y una de las voces más destacadas de la Teología de la Liberación, asesinado el 16 de noviembre de 1989 en El Salvador. Un año después de su desaparición tuve la oportunidad de visitar la Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, en la que Ignacio Ellacuria, cinco compañeros de la orden religiosa y dos asistentes fueron tiroteados por soldados de las Fuerzas Armadas.

Su compromiso activo en favor de la opciónpreferente por las personas más pobres hicieron de él un hombre incómodo para la oligarquía y los militares. Acabaron con su vida, pero no con supensamiento. La trayectoria de Ignacio Ellacuría, así como la de sus compañeros mártires, representa todavía hoy la lucha contra la desigualad, que entonces parecía circunscribirse al llamado Tercer Mundo y que ahora está presenteen el seno de las sociedades occidentales, el llamado Cuarto Mundo, en el que día a día se niegan y recortan derechos humanos fundamentales.

Es indudable que el Papa Francisco ha traído nuevos aires a la Iglesia y al cristianismo. Su mensaje recupera los fundamentos de la Teología de la Liberación, que cuestionan un sistema de producción y consumo, el capitalismo, que está en el origen de la injusticia y la división social. Éste modo de entender las relaciones humanas y la organización del poder conecta con una lectura progresista del Evangelio, y moviliza a creyentes y a quienes no lo son en pro de políticas de redistribución equitativa de la riqueza y de avance hacia una democracia más plena y participativa.

El mundo no está hoy mejor que en 1989, cuando Ignacio Ellacuría fue asesinado. Nos enfrentamos a los mismos déficits y desafíos, en un entorno más individualista, más insolidario y más desideologizado. El poder sigue en las mismas manos, la riqueza se concentra en las mismas familias y la política está al servicio de los mismos intereses. Hablemos de la oligarquía, la lucha de clases o la casta, nos referimos a las mismas personas con idénticos objetivos. La brecha entre quienes ejercen el control y quienes somos víctimas de sus decisiones resulta tan insalvable como siempre.

En este contexto, Ignacio Ellacuría continúa siendo un referente y un espejo en el que mirarnos, uniendo teoría y praxis de liberación. Habrán cambiado muchas cosas, pero en el fondo, en aquellos aspectos que inciden en el bienestar y la dignidad del ser humano, seguimos igual. El discurso del Papa Francisco recoge, en una parte de sus propuestas, el espíritu que animó a la Teología de la Liberación, y que tanto disgustó a la jerarquía vaticana, reacia a asumir con radicalidad la dimensión social y política de la fe cristiana y a denunciar con voz profética la opresión de los pueblos y las personas, en un continente gobernado por dictadores y militares que extendieron el terror para poder actuar sin más límite que su voluntad.

La intervención del Papa Francisco en el Parlamento de Estrasburgo ha permitido recuperarla sintonía que en su día existió entre los movimientos populares transformadores y el cristianismo de base, defensor de los derechos de los hombres y mujeres más vulnerables. Por primera vez en mucho tiempo observo con optimismo como se produce este acercamiento, en un contexto marcado por la crisis económica y la desconfianza generada por quienes se han servido de las instituciones para su enriquecimiento personal y para perpetuar un modelo de desarrollo, que se basa en el abuso del poder, aunque ello implique vaciar de contenido la democracia.

La oligarquía ha controlado y controla la política, la banca y la cultura. Hemos vivido una ilusión de crecimiento sin fin, que nos ha anestesiadomientras nos hicieron creer que éramos ricos y seguiríamos siéndolo. Fue en 2008 cuando empezamos a tomar conciencia de la realidad. Nos quisieron hacer creer que la recesión sería pasajera y los brotes verdes llegarían más pronto que tarde. Hoy sabemos que no será así. La crisis no es sólo económica; también es institucional y ética. Resulta difícil fiarse de quienes ejercen la política, aunque muchas y muchos actúen con honestidad.

La sociedad civil está tomando conciencia de su fuerza y las encuestas ponen de manifiesto el fracaso del bipartidismo, pero sobre todo de los viejos modos de hacer política. No es extraño que María Dolores de Cospedal, secretaria general dela derecha, y César Alierta, presidente de Telefónica, hayan salido en defensa de la alternancia entre el PSOE y el Partido Popular, cuando no a favor de una alianza entre ambos. Felipe González ya la hizo hace un año y Pedro Sánchez apela ahora a “pactos en beneficio de la ciudadanía”. Cierran filas para salvar el bipartidismo, pero es posible que ya sea tarde.

Vivimos con miedo porque sabemos que nuestro trabajo, si lo tenemos, es precario, y nuestro futuro incierto. Sin embargo, en España este estado de shock, a diferencia de lo que ocurre en otros lugares de Europa, nos ha movilizado en lugar de paralizarnos y nos ha acercado más a la izquierda que a la extrema derecha. Personas que hace tiempo habían dejado de salir a la calle a defender sus derechos, hoy lo hacen y coinciden con jóvenes que, igual sin saberlo, ejercen “la protesta activa y la lucha permanente” que Ignacio Ellacuría reivindicaba. Todavía queda espacio para la esperanza.

30
dic
14

Recuperar principios, valores e ideales

Artículo de opinión publicado en Noticias Obreras. Diciembre 2014. Javier Madrazo
La política para ser democrática debe liberarse, en primer lugar, del control efectivo que sobre ella ejercen el poder económico y los mercados. La política se ha transformado en un instrumento al servicio de los intereses de la banca y las grandes empresas, que ejercen su autoridad en el mundo entero a través del FMI, el BCE y el Consejo de Europa.

Instituciones que han pervertido no sólo la acción política sino sobre todo, y más grave aún, han anulado la democracia. El capitalismo se ha convertido en una dictadura, y las instituciones, especialmente las supralocales ,son brazos ejecutores de órdenes que dictan personas que jamás han concurrido a unas elecciones y de las que nunca conoceremos sus programas, ni mucho menos sus rostros.
El cumplimiento efectivo de los derechos humanos no son, su objetivo prioritario , como tampoco lo es la superación de las desigualdades o la redistribución justa de la riqueza. Los máximos mandatarios saben muy bien que sus decisiones implican desempleo, precariedad y desahucios ; y en los países empobrecidos implican guerras, hambre y enfermedades. Estos son sólo daños colaterales , el precio a pagar por amasar cada vez mayores fortunas y un poder sin más límite que su propia voluntad.

Las consecuencias de sus acciones tienen rostro. Hombres y mujeres con nombres y apellidos. Sólo en España el 25% de la población se encuentra en estado de exclusión social. Más de once millones de personas, de las cuáles cinco padecen exclusión severa. Es obvio que los autores del VII Informe Foessa no comparten el optimismo del presidente del gobierno , Mariano Rajoy, cuando este último afirma , una vez más, que estamos saliendo de la crisis. Quienes se creen los “amos del mundo”, como les llamaba Tom Wolfe en su obra “la hoguera de las vanidades”, sólo tienen ojos para las cifras macroeconómicas, pero les falta sensibilidad para pensar en las personas. Así va el mundo.

Es vedad que la crisis económica está íntimamente unida a una gran crisis institucional y ética, que ha logrado hacer tambalear los cimientos de un modelo de desarrollo injusto e insolidario, tan agotado como corrompido. Sin embargo, es igualmente verdad, que sus máximos valedores harán todo lo posible para perpetuar este sistema que tan útil y rentable les ha resultado. Abrirán la mano con guiños sociales más testimoniales que reales, realizarán ligeros retoques en la fallida estrategia de la austeridad(austericidio), castigarán más por obligación que por convicción a los más corruptos e impulsarán procesos de transparencia y participación, que serán simples operaciones de maquillaje para acallar protestas y recuperar parte de la credibilidad perdida.

A pesar de ello, debemos confiar en la capacidad de transformación de la realidad que tienen las personas con ideales y valores (la mayoría) mediante la movilización popular y la negación del voto a quienes no están dispuestos a emprender una nueva transición que supere los déficits políticos, sociales y económicos que arrastramos desde 1978. Este es el reto más acuciante. La política debe imponerse a los mercados y debe situar la prioridad de la persona por encima de los beneficios de la banca. La sociedad no entenderá los hipotéticos pactos y alianzas entre PP y PSOE, a instancias de las grandes empresas, grupos financieros y la troika.

Estas dos formaciones políticas deberían: leer el contenido íntegro del informe Foessa, realizar una profunda autocrítica por que sus decisiones nos han conducido a esta situación de emergencia, y situar a las personas y sus necesidades en el centro de sus actuaciones.

Seguramente no lo harán a menos que las urnas les desautoricen, la ciudadanía les muestre su rechazo , dándoles la espalda; y fuerzas que defienden un mundo mejor y más justo, así como movimientos emergentes , con conciencia, principios y valores, les desplacen de los centros de decisión.

El futuro será mejor si este es el camino que elegimos.

12
dic
14

Con nocturnidad y alevosía

Artículo publicado en Noticias Obreras en Diciembre 2014. Javier Madrazo Lavín

La Unión Europea y los EEUU llevan negociando en secreto desde 2012 el llamado Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP sus siglas en inglés), que tiene como objetivo fundamental facilitar la inversión directa y la eliminación de obstáculos burocráticos, para facilitar el acceso al mercado a las empresas de ambos lados del Atlántico.

No estamos únicamente ante un acuerdo de carácter de carácter comercial, sino ante el intento de imponer un modelo político-económico ( el capitalismo transatlántico) que reduzca a la mínima expresión los derechos de la ciudadanía, así como los logros sociales, laborales y medioambientalesalcanzados, en beneficio de grandes trust de mercaderes.

El TTIP sigue la misma senda que el acuerdo que se firmó en Canadá en Setiembre en Toronto (CETA). Se conocen como acuerdos comerciales de nuevo tipo, porque incorporan mecanismos de regulación de las diferencias que existen entre empresas, inversores y estados. El mecanismo de arreglo de desacuerdos es conocido como ISDS (Investor state dispute settlement). Representa el elemento más perverso del tratado por que da tanto poder a las empresas que las sitúa en plano de igualdad con los Estados. Y en muchos casos estos mecanismos estarán (de aprobarse el tratado) por encima de las normativas de los diferentes países, bajo el argumento de la eficacia, de la sencillez y del buen funcionamiento del libre mercado.

Estas negociaciones son secretas y blindadas porque resultan difícilmente presentables. Resulta del todo preocupante comprobar cómo estas negociaciones tan importantes se están desarrollando de la forma más oscurantista, sin ningún tipo de transparencia, de espaldas a la ciudadanía, y dirigidas de facto, por las grandes corporaciones y representantes del lobby neoliberal. Nos encontramos ante un secuestro de la democracia por parte de una minoría de poderosos que está decidiendo a nuestras espaldas como va a ser nuestro futuro.

De hecho el jefe de la delegación negociadora de la Unión Europea se comprometió por carta ante su homólogo estadounidense a que la Comisión Europea impedirá cualquier intento de acceso público a los documentos, o a cualquier tipo de soporte comunicacional que se genere en el proceso negociador. Y no sólo eso, el compromiso incluye que esa documentación permanecerá secreta durante los próximos 30 años. De hecho los europarlamentarios, responsables políticos del control de las negociaciones, sólo pueden tener acceso a dichos textos en una sala especial habilitada al efecto. A dicha sala no pueden acceder con ordenadores, tableta, móviles, cámaras de fotos…Únicamente con folios y lápiz.

Si los efectos del tratado fuesen beneficiosos para el conjunto de la población (dicen que contribuirá a crear empleo y estimular el crecimiento económico), las élites poderosas no pondrían tanto empeño en mantener el proceso negociador fuera del alcance de la opinión pública y de sus representantes legítimos.

Es muy significativo que la Defensora del Pueblo Europeo, en Julio de este mismo año, haya puesto en marcha una investigación de oficio de la Comisión Europea y una consulta pública sobre la transparencia y participación pública en las negociaciones del TTIC

Hay mucho en juego. No podemos permitir que con la aprobación de este tratado, la soberanía de los poderes públicos e instituciones democráticas quede cada vez más constreñida, limitada y subordinada en favor de los mercados y grandes poderes económico-financieros. Tenemos un año para hacer frente a este desafío y para proponer una política comercial basada en otros parámetros, criterios y objetivos.

Debemos exigir transparencia a la Comisión Europea y a los gobiernos de los Estados, para que pongan sobre la mesa lo que realmente se está “cociendo”. No podemos dejar que corra el tiempo y que cuando reaccionemos sea demasiado tarde. Por es muy positivo que vayan apareciendo diversas plataformas socio-políticas de oposición al Tratado (en todos los países de la Unión) , que están jugando un papel muy importante en la sensibilización ciudadana (todavía muy baja) y en la movilización social en contra de un tratado que busca aumentar el poder y favorecer la avaricia de las multinacionales, en detrimento de la democracia y los derechos humanos . El objetivo de estas iniciativas es detener las negociaciones sobre el TTIC (Acuerdo para el Comercio y la Inversión entre la Unión Europea y EEUU), impedir la ratificación del CETA (Acuerdo Económico y Comercial con Canadá) y mostrar que otra Europa es posible. Una Europa de valores (libertad, igualdad y solidaridad) y una Europa de derechos (sociales, laborales, medioambientales).

09
nov
14

Coge el dinero y corre

Artículo de opinión. Javier Madrazo Lavín

El escándalo de las “tarjetas negras” de Caja Madrid y Bankia pone de manifiesto, una vez más, la prepotencia, la soberbia y cinismo de quienes en España han defendido la política económica más neoliberal y regresiva, vinculando la recuperación a la imposición de la austeridad, los recortes sociales y la privatización de servicios públicos, mientras ellos dilapidaban una fortuna en gastos superfluos, que terminamos pagando todos a escote.

En realidad, es sólo un ejemplo más de tantos casos de corrupción, que se suceden los unos a los otros en una cadena sin fin. Todas las instituciones del Estado están implicadas en esta lacra, que evidencia una falta de moral y ética por parte de muchos de quienes nos representan. En el origen de todos estos atropellos se encuentra la impunidad con la que han obrado y la enorme codicia que han demostrado. De igual manera es innegable que se han socializado estas actuaciones inmorales actuando sus responsables como una auténtica mafia, activando la ley del silencio para protegerse los unos a los otros. De esta telaraña de corrupción tampoco se han librado quienes deberían ser ejemplo de honestidad y rectitud, como son muchos cuadros sindicales y dirigentes políticos de organizaciones de la izquierda. Es incalculable el daño, en imagen y credibilidad, que estas prácticas han generado en estas organizaciones y en el trabajo de la mayoría de sus militantes que luchan día a día de forma generosa y ejemplar.

Hasta la fecha todos estos delitos han quedado impunes; las condenas, cuando las ha habido, han sido testimoniales, demostrando con hechos que la justicia no es igual para todos. Ahora, ante el estallido de la indignación social, la corrupción parece estar por primera vez perseguida, aunque quienes se han servido de los recursos públicos para su enriquecimiento personal permanecen en libertad y con sus cuentas blindadas en paraísos fiscales. Y sin propósito de enmienda.

Las instituciones y sus representantes, para una buena parte de la población, carecen de credibilidad y legitimidad democrática. Se podría decir que se lo han ganado a pulso. Quiénes han ostentado las principales responsabilidades políticas y económicas han demostrado en primer lugar, una gran incapacidad para resolver los problemas de la ciudadanía y en segundo lugar, una falta de escrúpulos y principios para gestionar con honradez los recursos públicos.

Muchos de los que así han actuado, es sí, con el dinero público en cuentas privadas, nos dicen que no hay recursos para financiar políticas sociales, ni pensiones justas, ni prestaciones por desempleo a las personas que pierden su trabajo y no encuentran otro. Tampoco hay fondos para garantizar la educación y la sanidad. Seguro que si devolvieran todo lo que se han llevado la situación sería otra. Nos encontramos en los estertores de la etapa que se inició en la transición del 78. Es urgente una regeneración de la Política y de los dirigentes políticos. De quienes han hecho de la política una profesión. Resulta imprescindible la incorporación de la primarias abiertas a la ciudadanía para elección de los candidatos y candidatas; la posibilidad de la revocación; la limitación de mandatos y de salarios…En definitiva es urgente dar el poder al pueblo y quitárselo a las cúpulas y “aparatos”. En nuestras manos está hacer efectiva la indignación social. Las elecciones municipales y autonómicas del próximo mes de mayo son una buena ocasión para ello. No la desaprovechemos.

07
oct
14

Conferencia de Atxaga: Lo que hay debajo de nuestras ideas

atxaga




Quién soy

Nací en Riaño, Cantabria, el 12 de Agosto de 1960; cuando tenía un año de edad mis padres se trasladaron a Bilbao, y desde entonces vivo en el barrio de Rekalde. He sido parlamentario de Ezker Batua_Berdeak entre 1994 y 2001, y Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco entre 2001 y 2009. Ahora, trabajo como Profesor de Filosofía, Ética y Ciudadanía en un Instituto de Bilbao.

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