23
jul
14

Poder ciudadano

Artículo de opinión publicado en EL CORREO. Javier Madrazo Lavín
Julio-2014

La irrupción de Podemos en la escena política ha generado una conmoción, que supera el resultado electoral que en los últimos comicios europeos ha obtenido la candidatura liderada por Pablo Iglesias. Sumar más de 1.250.000 votos constituye un éxito, que debe reconocerse como tal, pero, en este caso, su impacto real ha sido muy superior al que se deriva de este número de apoyos. La abdicación del Rey y su sospechoso aforamiento , la coronación exprés de Felipe VI, la retirada de Alfredo Pérez Rubalcaba de la vida pública, y las repentinas reivindicaciones republicanas del PSOE y el PNV, habitualmente leales a la monarquía, son efectos colaterales del triunfo de Podemos.

Su fuerza no radica sólo en el respaldo obtenido en las urnas. Izquierda Unida, con más votos, no ha logrado nunca alterar el statu quo, ni ha preocupado a los poderes establecidos. La capacidad de influencia de Podemos tiene su origen en el hecho de que representa la oposición de una parte significativa de la ciudadanía a un modo de hacer política, que muestra signos de agotamiento. No es sólo el principio del fin del bipartidismo. Podemos amenaza, de algún modo, el futuro de un sistema, que se consideraban intocable y ajeno a las coyunturas políticas, económicas y sociales.

Felipe González logró mantenerse al frente del Gobierno cuatro legislaturas, pese a los escándalos de corrupción y guerra sucia que marcaron sus mandados, junto a dos severos periodos de recesión, el primero debido al cierre de las grandes industrias y el segundo de carácter fundamentalmente financiero. Es cierto que la huelga general de 1988 contra el Ejecutivo psocialista movilizó a millones de personas, en respuesta al desempleo y la precariedad, pero es igualmente cierto que un año después Felipe González revalidaba su tercera mayoría absoluta, pese a la pérdida de apoyo ciudadano.

Hoy las cosas son bien distintas. Hemos evolucionado a mejor. Frente a quienes quieren hacernos creer que vivimos en un mundo cada vez más insolidario y menos comprometido, el nivel de adhesión concitado por Podemos demuestra que no es así. La crisis económica y la gestión regresiva y reaccionaria de sus consecuencias nos han hecho conscientes de los abusos y atropellos de quienes ejercen el poder. Pablo Iglesias les llama la “casta” y tiene razón, aunque este término levante ampollas, precisamente entre quienes más se han beneficiado de años de opacidad y privilegios.

Resulta difícil vaticinar cuál será el futuro de Podemos. Dependerá de su capacidad para cohesionar la enorme heterogeneidad interna y para hacer compatible el espíritu asambleario con la operatividad que imponen la presencia institucional, la distribución de responsabilidades propia de una formación política y la participación en convocatorias electorales, aprobación de candidaturas y elaboración de programas. No les resultará fácil e incluso perderán en el camino esa aureola de movimiento de ruptura ciudadana con el orden establecido, que guarda paralelismos con procesos constituyentes vividos en los últimos años en Latinoamérica.

Éste es precisamente uno de los aspectos más cuestionados por Partido Popular y PSOE, que coinciden en una estrategia compartida, que pasa por descalificar a Pablo Iglesias por su colaboración con los Gobiernos de Hugo Chávez. Susana Díaz, secretaría general de los socialistas andaluces, se equivoca cuando asegura que Podemos nos lleva al “aislamientol, al corralito y a la inflación venezolana”. También lo hace la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría cuando asegura que los discursos de Pablo Iglesias “buscan la sensibilidad de la gente para utilizarla contra la democracia”.

Su problema no es Podemos, sino el rechazo que PP y PSOE generan en la ciudadanía. Y sobran razones para ello. El desempleo, la precariedad, los recortes sociales, las privatizaciones, la corrupción, la mentira, el prometer una cosa y hacer justo la contraria,… El último Deustobarómetro ofrece un dato revelador a este respecto. El 91 por ciento de la ciudadanía apoya las movilizaciones y protestas en la calle, y el 57 por ciento cree que son necesarias para que quienes se dedican a la política cambien sus posiciones.

Entramos en un tiempo nuevo, que Podemos ha sabido intuir y rentabilizar. Las medidas impulsadas para afrontar la crisis económica han empobrecido a amplios sectores de de la población, que hoy es más vulnerable, pero también más crítica y reivindicativa. La indignación se transforma en rebeldía y así se explica el “tirón” de Podemos, que concita adhesiones en un público heterogéneo. Sus votos provienen de una clase media, urbana, con una edad entre 35 y 50 años, y estudios superiores, que ha agotado su paciencia.

Pedro Sánchez tendrá que demostrar ahora que mira de verdad a la izquierda si quiere ganar credibilidad. Ya no vale definirse republicano y apoyar la monarquía, llamarse socialista y decir sí a las medidas de ajuste impuestas por la UE. Tampoco es necesario situarse en la extrema izquierda para votar a Podemos o respaldar iniciativas populares como Ganemos Barcelona , Municipalia, en Madrid u otras candidaturas ciudadanas que a buen seguro se conformarán en muchísimos munipios. Nos encontramos ante un cambio de modelo, que implica más y mejor democracia para que las personas decidamos cómo vivir, Y esto es muy bueno.

29
may
14

Razones para la esperanza

Las elecciones europeas han sacudido los cimientos sobre los que se construyó en la transición la política española. El bipartidismo, que en realidad ocultaba un único modelo de desarrollo económico y social contrario a la democracia, la pluralidad y la transparencia, ha quedado tocado. Sin duda alguna, una buena noticia. Rubalcaba y López han sido las primeras víctimas del fracaso de un sistema que defiende los intereses de los poderes dominantes y da la espalda a las demandas de la ciudadanía, a la que debería representar. El PSOE no ha salido peor parado que el Partido Popular, por mucho que sus responsables insistan en presentar como una victoria lo que ha sido un fracaso.

Las dos grandes formaciones políticas han recibido el castigo que merecían; es cierto que intuían que las urnas les pasarían factura, pero nunca pensaron que el precio a pagar fuera tan alto. Rubalcaba y Rajoy han perdido porque la sociedad ha reaccionado, y lo ha hecho con valentía y decisión. Se podrá decir más alto, aunque no más claro: las élites políticas no pueden gobernar contra las personas. La paciencia no es infinita. Los efectos de la crisis económica -desempleo, recortes sociales, privatizaciones de servicios públicos, pérdida de derechos laborales, empobrecimiento de las clases medias….- no sólo han provocado indignación sino también, y sobre todo, reacción.

En España, a diferencia de lo que ha ocurrido, por ejemplo en Francia, la frustración y la impotencia han mirado a la izquierda, en lugar de hacerlo a la extrema derecha. Y debemos felicitarnos por ello. La revelación en el país vecino es Marie Le Pen, mientras aquí lo ha sido Podemos, un movimiento ciudadano de izquierda, que ahora tiene el reto de gestionar su triunfo, buscando el equilibrio entre sus orígenes asamblearios y la práctica de la presencia institucional. Confío en que sepan hacerlo porque han logrado concitar la esperanza de 1,245.0000 personas, que merecen que su apuesta se mantenga fiel a sus principios y no renuncie a sus señas de identidad.

Será necesario esperar para realizar una valoración sobre el futuro de Podemos en Euskadi. El apoyo recibido le garantiza presencia en los Ayuntamientos de las tres capitales vascas, pero para ello deberán dotarse de una estructura, que aún no tienen. Los buenos resultados obtenidos le facilitarán esta tarea y es prácticamente seguro que su discurso llegará a las instituciones municipales de nuestra Comunidad. Bildu debe tomar buena nota de la irrupción de Podemos. La izquierda abertzale, que también ha salido fortalecida en estas elecciones, mantiene su base social, pero no logra penetrar en un entorno joven y desencantado, que a priori podría serle favorable.

Le ha salido un competidor que en el corto plazo no lo le restará adhesiones, aunque tampoco le permitirá crecer. Si el PNV tiene que estar atento a la izquierda abertzale, ésta debe pensar que el crecimiento de Podemos e Izquierda Unida demuestra que la independencia, siendo legítima, no es, en este momento, la bandera que más motiva a las personas comprometidas con un cambio de modelo político, pero igualmente económico y social, de carácter más radical y con un discurso más revolucionario, que hay quienes pretenden deslegitimar buscando equiparaciones con Venezuela y Cuba. Euskadi, en cualquier caso, es más plural, después de estos comicios europeos y sólo por ello debemos felicitarnos.

En el Estado, antes o después, cobrará fuerza la propuesta de Felipe González en referencia a una alianza PSOE-PP. Hay muchos intereses en juego y las dos formaciones políticas recibirán fuertes presiones para recuperar el timón y sobreponerse a esta debacle, que les sitúa frente al espejo de su propio descrédito, fruto de la corrupción, el incumplimiento de los programas electorales y la imposición de unos criterios drásticos de austeridad que contrastan con sus propios privilegios. PSOE y PP han perdido la confianza de su electorado, pero antes perdieron su prestigio y reputación. Al tiempo que dejaron de pensar en las personas, dejaron igualmente de entender sus motivaciones y el porqué de sus actuaciones.

Podemos e Izquierda Unida han sabido conectar con una nueva sociedad en pleno proceso de transformación, a la que la crisis le ha golpeado, pero también le ha ayudado a tomar conciencia de su protagonismo, acercándole a la política y a un espíritu más reivindicativo. Este cambio de perfil conlleva un cambio de voto, que PSOE y PP no han sabido detectar. Pertenezco al grupo de escépticos que no creen en un giro a la izquierda del PSOE porque ninguno de sus candidatos ha sido ajeno a la política marcada desde Ferraz. Buscarán apuntalar el bipartidismo, que no deja de ser un reparto entre distintos, aunque iguales, en lugar de apostar por una regeneración profunda que haga posible la unidad de la izquierda.

La alternativa de futuro pasa por la conformación de un Frente Amplio de Izquierda, unitario y no excluyente, abierto a la participación popular. Una propuesta ilusionante, que conecte con la mayoría social que está siendo castigada por unas políticas regresivas y antidemocráticas. Esa es la gran lección que debemos aprender de Syriza, que ha ganado las elecciones en Grecia porque ha sabido conformar ese referente unitario. Estoy seguro que en Euskadi ese proyecto de unidad de toda la Izquierda también sería la primera opción electoral frente al tripartito PNV-PP-PSE que defiende en la práctica el mismo modelo económico y fiscal. Ojalá las fuerzas de izquierda tengan suficiente altura de miras para caminar en esa dirección.

04
mar
14

Cuando alguien quiere volar dale el doble de cuerda

Artículo publicado en Espacio Público Javier Madrazo Lavín.

Un buen amigo, hablando de las dificultades que surgen en la convivencia en pareja, entre amigos e incluso en el trabajo, siempre hace un mismo comentario, fruto de la observación y la experiencia: “Cuando alguien quiere volar dale el doble de cuerda”. Es, sin duda alguna, una actitud inteligente, que parte de la escucha, la comprensión y el respeto. Vienen a mi memoria estas palabras, cargadas de sabiduría, cuando pienso en la actitud del Gobierno del Estado español y las dos formaciones mayoritarias -PP y PSOE- cada vez que Euskadi y Catalunya reivindican el derecho que les asiste a decidir su futuro.

Todas las personas tenemos sueños y aspiraciones; los pueblos, también. Se podrán compartir o no, se entenderán o no, pero nadie está autorizado para negarlos. Aún recuerdo la impotencia que sentía cuando siendo coordinador general de Izquierda Unida en Euskadi me acusaban, como si fueran delitos y yo un peligroso delincuente, de actuar como un lunático independentista, un soberanista que merecía ser condenado o un nacionalista radical, próximo a la izquierda abertzale, por defender el derecho a decidir. Nunca tuve la oportunidad de explicar el porqué las personas y los pueblos del mismo modo que podemos pensar igualmente podemos decidir.

Quienes niegan este derecho niegan la esencia misma de la democracia, aunque cínicamente apelen a ella para legitimar su intransigencia. Coartar la voluntad de las personas y los pueblos es un gran error. Sólo se logra alejarles aún más, cuando no perderles. Euskadi y Catalunya tienen que ver reconocido su derecho a ser aquello que su ciudadanía desee, pero no únicamente como naciones que lo son, sino también, y sobre todo, como comunidades que se preocupan por el desempleo, los recortes, las privatizaciones, los abusos,…. Cometemos un gran error si creemos que el derecho a decidir se agota en un referéndum para determinar si somos un pueblo independiente o no,…

Afortunadamente, decidir es muchas más,… Y por eso le tienen tanto miedo, y unos y otros, en definitiva los mismos, cierran filas para impedir su ejercicio. Decidir Implica poder decir no a quienes nos imponen la reforma laboral, el copago sanitario, la explotación de la juventud, la marginación de muchas mujeres, el trato a las personas inmigrantes, el olvido de la tercera edad,… Por ello, me inquietan tanto quienes vetan el derecho de Catalunya a decidir su futuro el próximo mes de noviembre como quienes impulsan políticas regresivas siguiendo los dictados del FMI, el Banco Central Europeo o la Comisión Europea. Ni unos ni otros están en esa izquierda que añoro, en la que tanto confío, aunque no siempre sepa estar a la altura que a me gustaría.

20
feb
14

Juntos podemos

Articulo de opinión publicado en EL CORREO. Febrero 2014
Javier Madrazo Lavín

Nunca la izquierda lo ha tenido mejor en la historia reciente de España para sumar fuerzas en su ámbito de influencia y generar ilusión en una ciudadanía indignada ante los abusos de los que está siendo víctima. Las instituciones más representativas del Estado, la monarquía, los partidos políticos, e incluso la justicia, están perdiendo credibilidad, y con ella la legitimidad que se les presupone, como consecuencia de sus propios errores.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha incumplido su programa electoral, el PSOE carece de liderazgo en la izquierda y la Casa Real sabe que sólo la mentira de la infanta Cristina y la sumisión de funcionarios públicos afines pueden salvar a la hija de Juan Carlos I de responder ante un Tribunal, acusada por blanqueo de dinero y delito fiscal, aunque lo cierto es que la ciudadanía ha dictado su propia sentencia y le ha condenado ya por corrupción.

La crisis económica ha coincidido con una crisis de valores y una crisis institucional, que comparten un mismo origen. Hablamos de un modelo de desarrollo neoliberal, en el que los poderes establecidos se alimentan y defienden para perpetuarse y consolidar sus privilegios. El Fondo Monetario Internacional, el Banco Central Europeo y la Comisión Europea imponen sus reglas, dictan políticas acordes a sus intereses y condicionan, con sus decisiones, la vida de millones de personas, que dejan de ser clase media para sentir la amenaza de la pobreza.

Sin duda alguna, nos encontramos en un buen momento para que la Izquierda, en su sentido más amplio y plural, cobre protagonismo y recupere el espacio perdido. Cada día son más las personas que buscan respuestas a su frustración e impotencia, preocupadas porque saben que los anuncios del Gobierno sobre una pronta salida de la crisis son sólo frases hechas, slogans carentes de verdad, como lo fueron los llamados brotes verdes, que después sólo trajeron más paro, recortes y privaciones.

Habrá quienes en este escenario se inclinen hacia posiciones de extrema derecha y canalicen su malestar contra la inmigración o el sector público, olvidando que los culpables de su situación son la banca, la patronal y el gran capital. Sin embargo, afortunadamente, son más quienes ponen su esperanza en la izquierda. El éxito cosechado por la huelga de limpieza en Madrid, las protestas de Gamonal (Burgos) o la llamada “Marea Blanca” constituye un aliciente para la defensa futura de la movilización social como motor de cambio y transformación.

Toda una lección para la Izquierda en su conjunto, que debe interiorizar el mensaje recibido: juntos llegamos más lejos. La ciudadanía ha hecho bandera del sentido común y el compromiso cívico, logrando, desde la unidad de acción, recuperar políticas de cohesión y justicia, como es la sanidad pública y gratuita, que les estaba siendo arrebatada para favorecer el enriquecimiento de empresas privadas, que quieren hacer negocio de los derechos fundamentales.
Una vez más, la sociedad va muy por delante de la política. Mientras la ciudadanía es consciente del valor de remar en la misma dirección, la izquierda aún camina dividida. Las elecciones europeas podrían marcar un punto de partida, basado en un programa y en una candidatura lo más amplia posible, pero todo indica que no será así. Izquierda Unida acudirá a los comicios en alianza con Iniciativa per Catalunya y Batzarre (Navarra), ERC lo hará previsiblemente en solitario, Bildu concurrirá en compañía de BNG y CUP y Compromís suscribirá coalición con Equo.

Este escenario no invita al optimismo. Las formaciones políticas de izquierda con un mayor nivel de representación juegan sus bazas y hacen sus propios cálculos, olvidando que las personas que confían en ellas reivindican diálogo y acuerdo para que sean más fuertes en las instituciones, en detrimento del bipartidismo (PP/PSOE). Son muchas las voces en la izquierda que recelan de las siglas consolidadas y miran con atención a nuevos movimientos, surgidos desde la indignación, como Podemos, que tiene como referente y promotor a Pablo Iglesias.

Hasta la fecha han logrado reunir más de 89000 firmas de apoyo en muy pocos días , así como están teniendo un gran éxito de asistencia en las múltiples presentaciones del proyecto así como en la constitución de los grupos locales. Defienden con radicalidad un proceso de primarias y de empoderamiento ciudadano, apostando por la conformación un gran Frente de Izquierdas a través de una candidatura única a los comicios europeos, con las diferentes organizaciones de la izquierda transformadora y del ecologismo político .

Se trata de tejer una alternativa real contra los recortes y superar el modelo tradicional de los partidos políticos, que también afecta en su vida interna a las formaciones de izquierda, para poder restablecer la confianza perdida. Escribiendo estas líneas, me vienen a la memoria unas palabras del poeta argentino Juan Gelman, recientemente fallecido. Decían así: “Aunque esté un poquito lastimada, mantengo mi esperanza en la izquierda”.

14
ene
14

Manifiesto por un Frente Amplio no excluyente para la rupturas con el sistema

Manifiesto por un Frente Amplio no excluyente para la rupturas con el sistema

http://compromisolaizquierda.blogspot.com.es/2014/01/manifiesto-por-un-frente-amplio-no.html

Convocamos a todas las organizaciones políticas y movimientos sociales a impulsar juntos una gran movilización social que trate de derribar este sistema injusto y a construir entre todos una candidatura de unidad para las elecciones europeas que pueda ser el necesario referente político de esta movilización social.

Queremos generar un espacio político desde el que podamos desarrollar la movilización de todos los sectores sociales y desde el que podamos llevar esta movilización a las instituciones. En un momento político de un tremendo desprestigio de las políticas neoliberales y de las prácticas corruptas del bipartidismo, consideramos necesario agrupar a todas las fuerzas democráticas en un amplio bloque social capaz de representar ante los ciudadanos una alternativa real de cambio político en nuestro país.

Queremos abordar una auténtica regeneración democrática de la política. Los ciudadanos están soportando un verdadero desprestigio del sistema político. Si queremos acabar con los actuales hábitos políticos, necesitamos cambiar la forma de hacer las cosas, tenemos que ser capaces de llevar las decisiones a los ciudadanos. Solo si cambiamos la forma en que hacemos la política la sociedad nos va a percibir como algo nuevo y con capacidad para liderar el cambio.

En este sentido, hacemos un llamamiento a todas las organizaciones del Estado a conformar una candidatura a las elecciones europeas bajo tres ejes básicos:

• Estamos por un bloque social de todas las fuerzas políticas, movimientos sociales y personas contrarias a las políticas neoliberales aplicadas por el bipartidismo del PP y del PSOE. Estamos por un cambio radical en las políticas económicas y por una profunda renovación de la cultura democrática en todos los espacios de la vida pública. Nacemos con una vocación de ruptura y queremos forzar una salida justa, solidaria y democrática a la actual situación. Es el sistema capitalista el responsable de la crisis y solo un cambio de sistema nos permitirá revertir esta situación.

• Defendemos una nueva articulación de los diferentes territorios que componen el Estado español y vamos a luchar para garantizar el derecho a decidir de las nacionalidades.

• Reivindicamos la regeneración democrática de la política como el único camino para alcanzar el cambio social. Abriendo paso a la participación de los ciudadanos en la elaboración de los programas y la conformación de las candidaturas.

Para firmar este manifiesto pulsa sobre el siguiente enlace, gracias:
http://goo.gl/OV8yVU

26
dic
13

Apuesta confederal

Artículo publicado en EL CORREO. Diciembre de 2013. Javier Madrazo Lavín

La propuesta de referéndum planteada por el presidente de Catalunya, Artur Mas, con el apoyo de ERC, ICV y CUP, nos retrotrae en el tiempo a la Propuesta del nuevoEstatuto Político, aprobada en el Parlamento vasco en 2004. La respuesta del Gobierno del Estado, entonces presidido por Rodríguez Zapatero, al llamado Plan Ibarretxe fue una negativa rotunda. que, en la práctica, impidió el debate, el diálogo y el consenso sobre una demanda democrática, que recogía el sentir de una parte importante de la ciudadanía de Euskadi.

El PSOE y el Partido Popular cerraron filas para “demonizar” una reivindicación legítima, que se podrá compartir o no, pero que en ningún caso debe ignorarse porque se trata de una expresión pacífica de la voluntad popular. El Estado, quiera verlo o no, tiene un problema político, que deben resolver los representantes políticos a través de los instrumentos que les brinda la política. No hay más alternativas. Apelar a la Constitución, cada vez más ajena a las demandas y al sentir de las nuevas generaciones, es un error, que sólo conduce a la frustración. Una Constitución que incumplen sistemáticamente o cambian en reformas-express como ha sucedido con la modificación del artículo 135 para contentar a la Troika y a los “mercados”.

Sin duda alguna, el mejor caldo de cultivo para el auge del independentismo lo encontramos en un Estado que no reconoce las aspiraciones de los pueblos que ahora lo conforman. Esta situación se agrava cuando el Gobierno en cuestión impulsa políticas regresivas en materia laboral y social, que coinciden con el estallido de una cadena de casos de corrupción y enriquecimiento ilícito, que erosionan su propia credibilidad. La solución exige altura de miras, voluntad sincera de promover acuerdos y respeto a todas las ideas.

Es cierto que una lectura férrea de la Carta Magna veta el ejercicio del derecho a decidir, pero es igualmente cierto que una lectura libre de prejuicios deja espacio para evitar la confrontación . El planteamiento compartido por el Partido Popular y el PSOE podrá apelar al aval de la ley, pero la reivindicación de la mayoría política en esta iniciativa tiene la legitimidad que le confiere el respaldo de la ciudadanía. Se equivocan, por tanto, quienes quieren hacer de la Constitución un escudo contra el sentir mayoritario de Catalunya.
En democracia la voluntad popular debe estar siempre por encima de la ley. Las normas han de amoldarse a las personas, adecuando sus postulados a los nuevos retos y corrientes de opinión que surgen en las sociedades vivas y dinámicas. El ejercicio del derecho a decidir, antes o después, tendrá un reconocimiento jurídico. Es cuestión de tiempo. Escocia puede ser un espejo en el que mirarnos, especialmente en lo que respecta a la capacidad de los Ejecutivos de Edimburgo y Londres para pactar el procedimiento y la regulación del referéndum que se celebrará en 2014.

Un Gobierno sensible no puede pretender acallar las voces de la ciudadanía con desplantes a sus aspiraciones, del mismo modo que tampoco logrará acallar las protestas por su política económica y social con un proyecto de ley de Seguridad( ley mordaza), que vulnera derechos fundamentales mediante la represión y las multas abusivas. Mariano Rajoy no lo tiene fácil. Su fortaleza radica en la alianza con el PSOE, que en este tema le permite mantenerse fiel a sus postulados, más allá de las apelaciones de Rubalcaba al modelo federal, que son sólo una coartada para diferenciarse del Partido Popular y calmar el descontento de sectores del PSC más proclives a la defensa del derecho a decidir.

La experiencia vivida en Euskadi en la etapa del Gobierno tripartito está posiblemente en el origen del distanciamiento emocional con el que desde Euskadi se viven los acontecimientos que están sucediendo en Catalunya. Sabemos que el referéndum anunciado difícilmente podrá ser convocado, al igual que ocurrió en nuestra Comunidad. La mayoría en el Congreso PP-PSOE actuará de rodillo y el Tribunal Constitucional declarará ilegal la consulta. La competencia para convocar una consulta de esta naturaleza corresponde al Estado y, aunque la Constitución contempla la opción de delegar esta potestad, es obvio que no se hará. El choque de trenes está servido para regocijo de los nacionalismos excluyentes( de uno u otro signo).

Sin embargo, lejos de neutralizar el auge del independentismo en Catalunya, esta actitud contribuirá a enraizarlo. La solución pasa por buscar puntos de encuentro que aborden una segunda transición ante el agotamiento de nuestro marco institucional( Carta Magna y Estado de las Autonomías) que se construyó bajo la fórmula del “café para todos” y se vulneró después con la aprobación de la LOAPA y leyes básicas que han erosionado sus potencialidades. Cada generación debe definir su propio camino. Ha llegado el momento de explorar vías alternativas y, entre ellas, la propuesta confederal( federalismo asimétrico)podría ser un modelo válido de convivencia para un Estado plurinacional. El futuro apunta hacia el respeto a la identidad, la escucha activa, la convivencia y la libre adhesión.

Pensando en Catalunya y también en Euskadi, recuerdo unas palabras, escritas en 2001 por José Saramago, Vázquez Montalbán y Bernardo Atxaga, en un documento de apoyo a Ezker Batua. Dicen así: “La sociedad vasca tiene derecho a decidir qué quiere y qué no quiere. En todos los terrenos. No sólo en el nacional, pero también en el nacional. Quien le niegue tal cosa podrá exhibir muchos títulos, pero no el de demócrata. Queremos que Euskadi pueda resolver sus problemas como nación, pero, en tanto que gente de izquierda, queremos también que las rencillas nacionales dejen de ocultar y permitan el afrontamiento real de los gravísimos problemas sociales que padece el País Vasco”.

21
nov
13

Mesa redonda: Claves para REINVENTAR LA POLÍTICA

INVITARTE a la mesa redonda que los profesores de Ciencia Política Juan Carlos Monedero, Paco Letamendia y Periko Ibarra ofrecerán en Bilbao el próximo 2 de diciembre es más que invitarte a una mesa redonda.

El título “Claves para REINVENTAR LA POLÍTICA” es más que un título. Bien pudiera haber sido “Se hunde el capitalismo y peligra la libertad y la justicia” o “Claves para una urgente movilización”. Puede ser el acontecimiento del mes de diciembre en Bilbao. Depende de tod@s nosotr@s . Por eso te invitamos cordialmente. Y para que participes del debate y lo enriquezcas

Zientzia Politikoko irakasleak diren Juan Carlos Monederok, Paco Letamendiak eta Periko Ibarrak abenduaren 2an Bilbon eskainiko duten mahai-ingurura gonbidatzea mahai-inguru batera gonbidatzea baino askoz gehiago da.

“POLITIKA BIZIBERRITZEKO giltzarriak” izenburua, gainera, izenburua baino askoz gehiago da. Dena dela, honako hauxe ere izan zitekeen izenburu hori: “Kapitalismoa hondoratu da, eta askatasuna nahiz justizia daude arriskuan” edo “Premiazko mobilizaziorako giltzarriak”. Abenduko ekitaldia izango da Bilbon. Gu guztion esku dago. Hori dela eta, atsegin handiz gonbidatzen zaitugu. Hartara, eztabaidan parte hartu eta aberastu egin ahal izango duzu.

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Quién soy

Nací en Riaño, Cantabria, el 12 de Agosto de 1960; cuando tenía un año de edad mis padres se trasladaron a Bilbao, y desde entonces vivo en el barrio de Rekalde. He sido parlamentario de Ezker Batua_Berdeak entre 1994 y 2001, y Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco entre 2001 y 2009. Ahora, trabajo como Profesor de Filosofía, Ética y Ciudadanía en un Instituto de Bilbao.

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