Como parar los desahucios
Respuesta Cívica
Artículo de opinión Revista Noticias Obreras. Abril 2013. Javier Madrazo Lavín
En las últimas semanas se ha abierto un gran debate en relación a la idoneidad y oportunidad de la convocatoria de acciones de protesta o escraches ante las viviendas particulares y centros de trabajo de representantes políticos. En este contexto resulta inconcebible que Maria Dolores de Cospedal haya llegado a calificar estas actuaciones como muestras de “nazismo puro”. Pretenden criminalizar un movimiento cívico que lo que está reclamando es Justicia. Reivindicar la legitimidad del escrache implica también reivindicar un nuevo concepto de democracia avanzada, en el que la respuesta cívica de la sociedad civil organizada constituye un derecho fundamental y, además, un compromiso ciudadano.
El Partido Popular, y sus medios de comunicación afines , ha iniciado una particular cruzada contra estas acciones de protesta, lo que evidencia, de algún modo, su propia eficacia y la inquietud que generan entre quienes no tienen por costumbre asumir ninguna responsabilidad por sus hechos. En el Estado español la política ha estado blindada desde la transición, al igual que las instituciones, la banca o la patronal, y sus representantes creen equivocadamente que la comunicación con su electorado se limita a la emisión del voto una vez cada cuatro años. Así se explica el divorcio entre la política y quienes la ejercen, y la opinión pública, que cada día se siente más descreída y más impotente, pero, al mismo tiempo, más indignada y más consciente de los atropellos y abusos que comete el poder en todas sus expresiones.
El Gobierno de Mariano Rajoy sabe que los escraches dejan al descubierto grandes verdades, que prefieren ocultar. Su estrategia se desarrolla ahora en dos campos distintos, pero complementarios. Por un lado, se trata de desprestigiar estos movimientos de protesta como expresiones de violencia, amenaza y coacción; por otro, se persigue legalmente a sus organizadores, penalizándoles con denuncias y multas, apelando para ello al orden público y el derecho a la intimidad y a la protección. No deja de sorprenderme el cinismo y la hipocresía que se esconde tras estas medidas. Hemos llegado a oír declaraciones de dirigentes del Partido Popular que apelan a la presencia de menores en los domicilios e incluso a la inviolabilidad de los mismos. Los escraches son una forma pacífica de canalizar el derecho a la libre manifestación. Hay que recordar que la dación en pago es algo habitual en otros países de nuestro entorno, que por supuesto, frente a lo que algunos dicen, no quiebra la famosa unidad de mercado ni el suculento negocio bancario.Sencillamente es una medida de Justicia.
Por supuesto, quienes expanden estas afirmaciones, con una clara vocación de tergiversar y manipular la realidad, son precisamente quienes con sus decisiones condenan a la pobreza infantil a decenas de miles de niñas y niños, y fuerzan desalojos de familias con hijas e hijos a su cargo, olvidando que la vivienda sí es un derecho fundamental. La derecha sólo tiene sensibilidad cuando se trata de proteger sus intereses y sólo siente empatía por los miembros de su entorno. No sé qué consecuencias tendrán estos actos de protesta, pero, al menos, han servido para poner nerviosos a quienes no están habituados a recibir ninguna crítica en primera persona. Los escraches son un instrumento más de resistencia y reprobación en una coyuntura política en la que sólo nos queda la palabra como elemento de lucha. Intentarán secuestrarla y callarla, pero no lo lograrán. Han llegado demasiado lejos y a cada vez más gente le queda ya poco o nada que perder.
POR LA III REPÚBLICA
Algunos pretenden resolver la Crisis –esta crisis que es una Estafa- premiando con dinero y privilegios a sus responsables directos, y endeudando de por vida a la mayoría de la población.
Hoy más que nunca necesitamos una nueva Constitución para una nueva República, de forma que no sea posible en el futuro que los intereses de unos pocos pasen por delante de las necesidades de la mayoría.
Una Constitución que expropie la banca privada, que defienda una banca pública y ética, que frene la especulación. Que garantice salarios y pensiones dignas, elreparto de todos los trabajos, incluido el trabajo doméstico y de cuidado no remunerado. La eliminación de los privilegios de los políticos y una lucha decidida contra la corrupción.
Una Constitución para ofrecer una vivienda digna para todos, una moratoria de desahucios y dación en pago retroactiva. Una Constitución por el derecho al propio cuerpo. Una constitución contra la violencia de género. Una Constitución para la solidaridad internacional, que proclame el NO a la guerra, por una Euskadi y una España sin Ejército y fuera de la nueva OTAN que nos han impuesto.
Por eso luchamos. Por esa Utopía que es posible en el siglo XXI. No es quimera. No es un imposible. No. Esto es más Real que la Monarquía que aún sufrimos y padecemos en nuestro país.
¿Y qué tenemos mientras tanto? ¿Qué tenemos después de tantas luchas? Tenemos frases como la de ese diputado del PP, que advierte y amenaza a los manifestantes contra los Desahucios: “Si un perro flauta me acosa por la calle, le arranco la cabeza”, ha dicho tan docto diputado del PP. Le ha contestado perfectamente el profesor de la Complutense, Juan Carlos Monedero: “Si por molestarte en la calle mereces ver tu cabeza arrancada del tronco, ¿cuál es la pena proporcional por dejarte sin trabajo? ¿Y por no poder pagar el colegio de tus hijos? ¿Y por perder la casa en la que has metido todos tus ahorros durante los últimos diez años? ¿Y por perder el acceso a la sanidad, a la universidad, a una pensión, al seguro de desempleo?”
Hoy estamos viendo con pasmo que lo que estaba prohibido, ahora está permitido —sueldos desorbitados, sacar dinero del país, usar información privilegiada—, y que lo que estaba permitido —derecho a manifestación, libertad de expresión, derecho de reunión— están, de facto, prohibidos. Vemos que desaparecen las garantías de reparto de la riqueza social y aumentan las desigualdades; cualquier tipo de protesta pasa a ser criminalizada por los políticos que están gestionando ese robo de los de abajo hacia los de arriba
¿Quién sin que se le caiga la cara de vergüenza va a defender que un escrache es más violento que un desahucio, que un despido, que un corralito, que el cierre de la universidad y las urgencias, que una mentira electoral, que las machadas de los antidisturbios, que las multas por ejercer la democracia?
A este paso será delito Pensar. El mero hecho de Pensar será delito. Y respirar desde la Izquierda.
¿Qué pasaría en este país, si los seis millones de desempleadas y desempleados enviaran cartas a los diputados? ¿Eso también sería un delito? Cartas en las que se dijera que el padre, o la madre, o el hermano está, desde elmes pasado, en la calle después de toda una vida trabajando. Una carta en la que se dijera que la Reforma Laboral del PP y del PSOE no ha servido para crear empleo. ¡Si por lo menos hubiera servido para detener la sangría de desempleados! Pero ni eso.
Bien sabemos quiénes son aquí los sinvergüenzas:
Son los que vivieron del pelotazo, los que desviaban nuestro dinero hacia sus cuentas en los paraísos fiscales que ningún gobierno persigue.
Los que aprovecharon la injusta ley para engañar al ciudadano, como en el caso de las preferentes.
Son los banqueros que juegan con nuestras vidas como sitodo fuera un casino, un juego.
La culpa la tienen los que firmaban proyectos de aeropuertos sin aviones y quienes prestaban dinero a mansalva sabiendo que en caso de hundimiento del barco ellos serían las ratas.
Ezker Batua-Berdeak pide a la ciudadanía que se una, que no se rinda. Todo esto es un Proyecto. Una alternativa. Una manera de ser de Izquierdas. Y tiene un nombre. Tiene un nombre… : Se llama REPÚBLICA.
Javier Madrazo
Por la III República
Hasta la victoria siempre!
Ezker Batúa (EB), Convergencia por Extremadura (CEX) e Iniciativa Socialista de Izquierdas (ISI) acompañan en su dolor a esa amplia mayoría de venezolanos y venezolanas que hoy lamentan la pérdida del presidente Hugo Chávez. Las tres formaciones políticas también se unen al sentimiento de quienes, sin ser naturales de Venezuela, lloran la pérdida del comandante Chávez.
Según EB, CEX e ISI, el presidente Hugo Chávez recompuso el socialismo en Latinoamérica, dándole un nuevo impulso y un nuevo significado, llamándolo “el socialismo del siglo XXI”. Esto es, piensan las tres formaciones, lo que asustó al gran capital y a sus lacayos neo-y-social-liberales. “En seguida tramaron todo tipo de obstáculos para hacer fracasar el proyecto bolivariano del comandante Chávez pues vislumbraban la fortaleza de dicho proyecto, que no era otro que el amplio apoyo popular, y de ahí el pánico de los poderes fácticos al contagio de la revolución bolivariana por otros países latinoamericanos, como así fue, con los matices propios que cada mandatario le dio a su propia revolución popular”, afirman EB, CEX e ISI.
Según las tres formaciones políticas, “el proyecto bolivariano de Hugo Chávez devolvió la dignidad a los pueblos latinoamericanos, entendiendo por ‘pueblos’ a las ‘clases populares’, las más castigadas por años de políticas económicas al dictado del contubernio formado por el FMI, las potencias occidentales y la banca internacional; institución, gobiernos y entidades solo preocupadas por los beneficios de sus inversiones y no por el desarrollo igualitario de los ‘pueblos latinoamericanos’, es decir, de sus ‘clases populares’; inversiones a las que siempre están dispuestos a proteger incluso con la fuerza de las armas”.
De ahí, continúan en EB, CEX e ISI, “la inquina, el desprecio y el insulto de tantos medios de comunicación liberales a todos los líderes progresistas que surgieron, uno tras otro, en Latinoamérica en esta última década; actitud que ponía de manifiesto el tic neo-colonial que estos medios manifestaban como fieles correas de transmisión de los intereses neo-social-liberales, tic que llevaban al paroxismo cuando criticaban algún incumplimiento constitucional en Latinoamérica, obviando y silenciando incumplimientos semejantes en Europa o en EE UU”.
Las tres formaciones políticas se preguntan si es fruto de la casualidad que, en los últimos años, todos estos mandatarios latinoamericanos que se apartaron de la batuta de Occidente hayan enfermado de uno u otro cáncer: Fidel Castro, Hugo Chávez, Lula da Silva, Cristina Fernández, Fernando Lugo… Notoria desproporción, en cualquier caso, en la afectación de dicha enfermedad entre mandatarios latinoamericanos y occidentales; desproporción que con toda legitimidad muchos pueden relacionar con oscuros finales que afectan, de vez en cuando, a quienes incomodan al poder (léase, por ejemplo, “caso Litvinenko” aquí en Europa).
EB, CEX e ISI manifiestan su pleno apoyo a los proyectos y procesos revolucionarios emprendidos en Latinoamérica, que tienen su mejor expresión en las reformas constitucionales de Bolivia, Ecuador e incluso de Colombia, procesos en los que las clases populares se empoderaron al margen de partidos clásicos, conformando movimientos sociales que consiguieron acceder al poder político y transformarlo. El proyecto bolivariano de Hugo Chávez probablemente fue el primero y el que marcó el rumbo a los demás. “Ahora”, según EB, CEX e ISI, “toca a los pueblos latinoamericanos mantener dichos proyectos y revoluciones, haciendo frente a los sempiternos enemigos del pueblo. Descanse en paz, comandante Chávez, y HASTA LA VICTORIA, SIEMPRE”.
































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