Junio 2006. EL CORREO

El  presidente del Gobierno, señor Rodríguez Zapatero,  siempre alude a los procesos de paz y normalización política, recurriendo a tres adjetivos que son: “largo”, “duro” y “difícil”. Qué razón tiene; aunar criterios, acercar posiciones, aprender a ceder, a comprender otras opiniones, en definitiva, apostar por el diálogo y el acuerdo es, cuando menos, una  tarea ardua y compleja, y en ocasiones frustrante.  No es mi intención comparar la consecución de la paz y la normalización política con el debate abierto en relación con la ley de suelo de nuestra Comunidad, pero sí debo decir, en honor a la verdad, que llegar a la meta también ha sido, en este caso, “largo”, “duro” y “difícil”.  

El esfuerzo, sin embargo, ha merecido la pena, y tengo la convicción sincera de que lo mismo ocurrirá en los ámbitos de la paz y la normalización política. Es cierto que han sido necesarios veinticinco años para poder pactar en Euskadi una ley de suelo, pero finalmente lo hemos conseguido, venciendo todos los obstáculos y dificultades que nos han puesto en el camino. Han sido muchas las reticencias a superar y muchas las “zancadillas” que hemos tenido que sortear.  Algunas las esperábamos y otras no.  De todos modos,  es preciso mirar hacia delante y primar los elementos positivos, que también los ha habido,  sobre los negativos.  

En este sentido, debo reconocer que si bien la derecha, representada por el Partido Popular, en defensa de las grandes constructoras y promotoras,  se ha opuesto desde un primer momento a esta iniciativa, las formaciones que se definen de izquierdas -PSE y Aralar- se han comprometido con esta iniciativa, promovida e impulsada por el Departamento que dirige Ezker Batua-Berdeak.  No puedo por menos que lamentar la posición mantenida por EHAK, grupo que ha decidido por propia voluntad autoexcluirse de este acuerdo que, sin duda alguna, redundará en beneficio del conjunto de la ciudadanía, y especialmente de las personas más jóvenes, víctimas, a su vez, de empleos precarios y mal remunerados.   

La ley de suelo aspira a poder dar una respuesta válida al problema de vivienda que tienen las personas inscritas en Exebide. Hablamos concretamente de 76.193 hombres y mujeres, en su mayoría menores de treinta y cinco años de edad, que buscan un lugar en el que poder vivir. No reivindican un “sueño”; exigen un derecho social, un derecho que debe ser universal, como lo son la educación o la sanidad. El 80 por ciento de estas personas, es decir, 61.434 cuentan con ingresos medios entre 3.000 y 21.000 euros anuales.  En consecuencia, no pueden acceder al mercado libre; su única opción es una hipoteca a cincuenta años, en la que finalmente hipotecan su propia vida.

¿Cuál es, entonces, la solución? A nuestro juicio, sólo cabe impulsar la vivienda protegida, sea en propiedad o en alquiler, a precios razonables. Por ello, a partir de ahora  el 75 por ciento de los suelos urbanizables, y el 40 por ciento de los suelos urbanos estarán destinados a esta modalidad, que incluye tanto la vivienda de protección oficial como la vivienda tasada. Estas reservas serán de aplicación en los municipios de más de 3.000 habitantes y en aquellos otros menos poblados pero que tengan continuos urbanos de más de 2.000 residentes.  Se trata de un salto cualitativo de gran trascendencia, que alcanza a la práctica totalidad de las localidades vascas, en las que habita el 85 por ciento de la población. 

La ley de suelo permitirá construir pisos nuevos, de ochenta metros cuadrados, con garaje y trastero, a un precio de 117.700 euros, (19.580.000 pesetas), en el caso de la vivienda de protección oficial; y a un precio de 200.000 euros, (33.275.000 millones), en el caso de la vivienda tasada municipal.  Por lo que respecta a la vivienda tasada de régimen autonómico, cuya regulación compete al Gobierno vasco, el precio máximo podrá ser incluso inferior a la vivienda tasada municipal. Las viviendas sociales en alquiler tendrán un coste medio entre 180 y 200 euros, y los apartamentos transitorios y sociales entre 120 y 200 euros.

Además,  en todos los municipios de más de 20.000 habitantes, por cada nueva vivienda edificada se destinará en el llamado suelo dotacional un metro cuadrado y medio a la construcción de apartamentos en régimen de alquiler. Esta propuesta implica, para que podamos entendernos, que por cada cien nuevas viviendas, sean protegidas o sean libres,  será obligatorio edificar una media de quince apartamentos en régimen alquiler.  Este compromiso quedará reflejado en el Plan de Vivienda 2006-2009 y en los planes municipales de vivienda de los próximos años.

Lo dije, en su momento, cuando se presentaron los acuerdos con los Grupos Parlamentarios Socialistas Vascos-Euskal Sozialistak y Aralar, lo repetí posteriormente junto al presidente de EUDEL,  Karmelo Sainz de la Maza, y lo reiteré nuevamente este viernes en el Parlamento vasco. Con esta ley de suelo ganamos todas y todos. Gana el Gobierno vasco porque cumple un compromiso recogido en el acuerdo de coalición PNV-EA y Ezker Batua-Berdeak, y aprueba así la primera ley de suelo en la historia de Euskadi. Ganan el PSE y Aralar porque han contribuido con sus aportaciones y su voto a que la ley de suelo sea una realidad efectiva y eficaz.

Gana también EUDEL porque sus propuestas revalidan y refuerzan el papel de los Ayuntamientos y su mayoría de edad; ganan incluso quienes no han apoyado esta ley, es decir, EHAK y Partido Popular, porque sus familiares, hijas e hijos, amigas y amigos también tendrán más opciones de poder acceder a una vivienda protegida. Pero aún así quien más gana, sin duda alguna, es el conjunto de la sociedad vasca; ganan todas y cada una de las personas que demandan una vivienda protegida porque no pueden pagar los precios abusivos del mercado, ni en propiedad ni en alquiler. En Euskadi,  la vivienda será, a partir de ahora, un derecho y no un artículo de lujo.  “Ayudar a las personas a encontrar un lugar en el que vivir”.  Éste es el reto, y esta ley de suelo, la solución. 

Javier Madrazo Lavín. Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco

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Quién soy

Nací en Riaño, Cantabria, el 12 de Agosto de 1960; cuando tenía un año de edad mis padres se trasladaron a Bilbao, y desde entonces vivo en el barrio de Rekalde. He sido parlamentario de Ezker Batua_Berdeak entre 1994 y 2001, y Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco entre 2001 y 2009. Ahora, trabajo como Profesor de Filosofía, Ética y Ciudadanía en un Instituto de Bilbao.

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