Archive for the 'Huelga General' Category

13
nov
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08
nov
12

El 14 de noviembre defiende tus derechos. Huelga general. Greba Orokorra

29
mar
12

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28
mar
12

El derecho a la huelga general

Quiero creer que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy,  no se había fijado como objetivos prioritarios, cuando aprobó la reforma del mercado laboral, empobrecer al conjunto de la  ciudadanía, ni tan siquiera condenar a millones de personas a la precarización, la inestabilidad y la inseguridad, pero lo cierto es que lo ha logrado. Su obsesión por defender los intereses de la patronal y obedecer los dictados impuestos por el mercado, nos convierten a todos en víctimas de una política económica reaccionaria y neoliberal, que lejos de crear empleo lo destruye, al tiempo que reduce las prestaciones sociales y consagra la desigualdad y la injusticia, con serias amenazas a la viabilidad de servicios públicos como la sanidad y la educación.

Vivimos tiempos convulsos, con una mayoría absoluta del Partido Popular, que terminará la legislatura reduciendo a cenizas los pilares de un incipiente estado del bienestar, que ha dejado de serlo cuando aún estaba en fase de construcción. Conozco a personas en mi entorno más cercano que hace dos años disfrutaban de un puesto de trabajo estable y un horizonte de desarrollo profesional prometedor, que hoy han agotado el desempleo, han puesto a la venta su vivienda y han buscado cobijo en el hogar familiar, donde conviven padres, hijos y nietos con la pensión de los más mayores. No es mi intención caer en la demagogia, pero ésta no es una realidad aislada.

Es un drama humano que no queremos ver porque nos duele, pero que está presente en nuestro día a día. Por todo ello, tengo la convicción plena de que el próximo 29 de marzo las personas progresistas, con conciencia social, acudiremos a una cita obligada en las calles de todas las ciudades del Estado. La huelga general no es sólo un derecho legítimo, reconocido en la propia Constitución; es también un modo de lucha y especialmente en situaciones críticas como la actual. La reforma laboral, impulsada por el Gobierno Rajoy sin diálogo ni negociación con las centrales sindicales, ni debate en las instituciones, constituye un atropello, que consolidará en el corto plazo un modelo de sociedad excluyente, en el que el capital y el mercado establecerán las reglas de juego en detrimento de las personas que tienen un empleo o aquellas que lo están buscando. La reforma laboral no es sólo un mecanismo legal para determinar el marco de relaciones entre la empresa y sus trabajadores.  Es mucho más. Determina nuestro futuro e incluso condiciona conceptos como ciudadanía, bienestar y democracia.

Mariano Rajoy ha dado un paso hacia adelante para construir un Estado más dual e insolidario, en el que el poder y los recursos se concentran en quienes mueven los hilos del mercado y bien podemos llamar el capital sin “alma”. La flexibilidad, la inseguridad y los bajos salarios marcarán las vidas de las nuevas generaciones, que serán cada vez más vulnerables a la toma de decisiones ajenas a sus intereses y a sus propios derechos como ciudadanas y ciudadanos. La reforma laboral se suma así a los recortes en los servicios públicos, al copago en la sanidad o a la pérdida de calidad en la educación.

La derecha sabe muy bien manipular el significado de las palabras y disfraza todas estas actuaciones con términos como austeridad, que se asocia a valores positivos, o bien justifica sus acciones con afirmaciones como “hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”. Es decir, por un lado nos hace responsables de la crisis y sus consecuencias y, por otro, reviste sus políticas de conceptos que generan y transmiten ideas de buena gestión, cuando en realidad ocultan perniciosas estrategias. Así se explica que la ciudadanía premie después con su respaldo en las urnas a quienes gestionan su voto en contra de sus derechos. La conclusión es evidente: hay razones sobradas para la huelga general y las hay todavía más para continuar con la movilización activa. Y entre todas ellas, una especialmente grave, que ha pasado desapercibida. El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Joan Rosell, reivindica ahora, en una vuelta de tuerca más del capitalismo neoliberal, “regular el derecho de huelga”.

Nos encontramos ante un nuevo eufemismo para ocultar un atropello democrático, que lesiona la propia democracia en un capítulo sustancial. Rosell entiende que una huelga general no puede paralizar el país y propone, por no decir “dicta”, una reforma que en caso de ser aprobada dejará a las trabajadoras y trabajadores sin un instrumento de lucha fundamental.  Nos han inoculado el “virus” del miedo para neutralizar la crítica y la capacidad de respuesta. No nos rindamos.

01
feb
11

Pensiones y huelga general

El escritor y periodista, Carlos Fonseca, publicaba ayer en el diario “El Confidencial” un artículo de opinión titulado “La reforma de las pensiones merecía otra huelga general“. Se podrá estar o no de acuerdo con la necesidad de convocar una nueva jornada de paro, dado el nivel de seguimiento de la anterior, e incluso se podrá debatir sobre el papel de las centrales sindicales en todo este proceso, pero lo que no se puede hacer es  rebatir los argumentos de Carlos Fonseca. Son irrefutables; al menos, para la izquierda.    

http://www.elconfidencial.com/tirando-a-dar/2011/reforma-pensiones-merecia-huelga-general-20110131-6925.html

27
ene
11

Este blog está en Huelga

Soy militante de Comisiones Obreras, desde el año 1986, por convicción y corazón.  Comparto, además,  con muchas compañeras y muchos compañeros de esta central sindical la pertenencia a Ezker Batua-Berdeak y la defensa de los derechos sociales y laborales de toda la ciudadanía, ahora arrebatados por el Gobierno del PSOE con la complicidad, por acción en unos casos y omisión en otros,  de PP, CiU, PNV y Coalición Canaria.  Desconozco a día de hoy en qué punto se encuentra el proceso de negociación entre el Ejecutivo y los agentes sociales, y tampoco sé cuál será la decisión final de CC.OO y UGT cuando el diálogo fracase,  pero si tengo claro, en cambio, que hay razones para una huelga general, la convoque quien la convoque.  La apuesta por los derechos sociales y laborales está por encima de las siglas y de la división sindical.   Hoy, 27 de Enero, no acudiré a mi centro de trabajo porque quiero que quede constancia de que la reforma del sistema de pensiones y el retraso de la edad de jubilación no cuentan con mi apoyo. Ni más, ni menos.

18
ene
11

Invierno tropical en Euskadi

Euskadi está viviendo este mes de enero un invierno tropical, con temperaturas que superan los 20 grados e invitan a pasar más tiempo en la calle, compartir conversaciones en una terraza y disfrutar, en definitiva, de un clima benigno, que aunque sea por poco tiempo nos hace olvidar el pesimismo que invade nuestras vidas, gracias a las reformas de Zapatero, que, en realidad, son órdenes del mercado que el presidente del Gobierno acata y cumple como un alumno aventajado que quiere agradar al profesor para sacar buena nota. 

Sólo espero que las centrales sindicales no le sigan el juego, ni den cobertura a sus atropellos, enmarañados en una presunta negociación que es toda una imposición. Zapatero lo tiene claro: entre consensos y reformas se queda con éstas últimas, sin importarle que las mismas atenten contra derechos sociales y laborales conquistados tras largos años de lucha.  Sospecho que las centrales sindicales no están por la labor de convocar una nueva huelga general a nivel del Estado, pero si son coherentes no les quedará más alternativa.  Zapatero ha elegido trinchera y ésta no es otra que el neoliberalismo. No nos engañemos.

19
dic
10

Campanas de huelga general

Vuelven a sonar campanas de huelga general para el mes de enero, en respuesta a la decisión del Goberno Zapathatcher de retrasar la edad de jubilación a los 67 años de edad. En realidad, son muchas las razones que justifican una convocatoria de huelga general, pero tengo la convicción de que nada ni nadie hará cambiar de opinión al PSOE. Ayer mismo escuché a su nuevo secretario de Organización, Marcelino Iglesias, asegurar que la reforma del sistema de penisones no sólo es progresista, sino que también es socialista.  La manipulación y la tergiversación de las palabras y los conceptos alcanza tal nivel que pronto llegará el día en el que nos quieran hacer creer que la monarquía vela por la república, las armas son la mejor garantía para la  paz y los mercados son tan bienintencionados que priman la justicia social sobre los beneficios y la acumulación de capital. Y así seguirán hasta el absurdo. La banca, la patronal y el Fondo Monetario Internacional terminarán por ser los reyes magos, Angela Merkel la Virgen María y Zapatero el niño Jesús en el pesebre. 

Una huelga general no basta para acabar con tanto abuso, tanto atropello y tanta mentira. Es necesaria una revolución. Las centrales sindicales deben ser mucho más rotundas, abandonar la tibieza ante el Gobierno Zapathatcher y actuar con contundencia ante su sumisión y entrega a la derecha. Las ciudadanas y ciudadanos, por nuestra parte,  tenemos que salir a las calles, denunciar en voz alta la hipocresía del PSOE y desenmascarar a quienes les apoyan, entre ellos el PNV, y sobre todo hemos de castigarles con nuestro desafecto en las urnas cuando llegue el momento. No me cansaré de repetirlo. Hay que pensar en rojo y votar Izquierda Unida, y hay que hacerlo en bloque,  cerrando filas y sumando adhesiones. Al PSOE que le voten la banca y  la patronal.  Al fin y al cabo, sólo defienden sus derechos. Al resto, que nos jodan.  

 

 

19
oct
10

Envidia sana de Francia

No acierto a adivinar la razón por la cual la sociedad francesa mantiene un pulso activo y continuado contra la reforma del sistema de pensiones impulsada por Nicolás Sarkozy, mientras la sociedad española, en cambio, responde con pasividad a la misma medida, anunciada como prioritaria por Rodríguez Zapatero.  Soy consciente de la fortaleza de las centrales sindicales en el país vecino,  la legitimidad de la que goza la izquierda más comprometida,  el compromiso social de la juventud y el hartazgo ante un presidente de derechas que hace suyo el discurso más populista y demagogo; sin embargo, aún así, no deja de sorprenderme el nivel de concienciación de la sociedad francesa, que amenaza con paralizar el país y poner contra las cuerdas a Nicolás Sarkozy. En realidad, siento una envidia sana por su voluntad  de lucha, su coraje y su determinación para enfrentarse al sistema sin perder el aliento, ni tirar la toalla.  Nos dirán ahora que son radicales y gentes antisistema, pero la verdad es que son millones de personas y hoy celebran la novena jornada de huelga general.
    
Desconozco qué ocurriría en España si la política económica liderada por Zapatero la hubiera llevado a cabo el Partido Popular. Posiblemente, la situación no sería muy diferente a la actual.  Han logrado anular nuestra capacidad de respuesta y hoy somos víctimas fáciles que aceptamos aquello que nos dan, en la falsa creencia de que no hay alternativa.  El individualismo ha ganado la batalla a la solidaridad y las centrales sindicales y la izquierda han asumido como inevitable el modelo de desarrollo, en lugar de combatirlo. Creo que ha llegado el momento de abrir un periodo de reflexión sobre el camino a seguir en el corto y medio plazo ante los nuevos abusos que vamos a sufrir. La sociedad francesa sale a las calles, trabajadores y estudiantes suman fuerzas, y las centrales sindicales y la izquierda alternativa lideran la protesta contra la reforma del sistema de pensiones, que implica el retraso de la edad de jubilación de los 60 a los 62 años de edad.  Ojalá tomemos ejemplo antes de que sea tarde.
 
30
sep
10

Hora de negociar

La huelga general puede considerarse un éxito, más allá de la batalla de cifras, si tenemos en cuenta  la campaña impulsada para desactivarla por instituciones, formaciones políticas, con la única excepción de Izquierda Unida, contertulios de radio y televisión y editorialistas de prensa.  No sé qué pasos dará a partir de ahora el presidente del Gobierno, ni tan siquiera sé si revisará, modificará o derogará la reforma laboral hasta alcanzar un pacto con las centrales sindicales, que pase por la creación de empleo estable y con derechos y no por su destrucción, mediante el abaratamiento del despido y la precariedad.  

Tampoco sé si Zapatero dará por finiquitada la anunciada reforma del sistema de pensiones o seguirá adelante con esta propuesta, que pensaba aprobar este mismo año con la colaboración cómplice del PNV. Sin embargo, y pese a todas estas dudas que sólo el tiempo desvelará, tengo la convicción plena de que ayer ganó la democracia,  pero sobre todo ganamos las personas, que hemos recuperado la ilusión, el espíritu de lucha y nuestra capacidad de rebeleranos contra la injusticia, los abusos y los engaños del PSOE. Y lo hicimos sin miedo ni a las amenazas de la patronal, ni a la presencia coercitiva de las Fuerzas de Seguridad.

En honor a la verdad, debo reconocer que tenía dudas sobre el alcance real de esta huelga general, pero, visto el resultado, sólo me cabe felicitar a todas las personas que la han secundado por su compromiso y su fuerza.  Hemos superado el miedo, la resignación, el individualismo y la apatía que  el establishment nos ha estado inoculando en vena con mensajes torticeros y tergiversados para hacernos comulgar con ruedas de molino.   La manipulación del lenguaje y el uso y abuso de todos los canales de difusión ha sido de tal calibre que posiblemente haya generado el efecto contrario. 

Somo unas sociedad más madura y concienciada de lo que creen, pero también de lo que creemos.  Han jugado con la credibilidad de las centrales sindicales, han atacado a sus representantes legítimos e incluso han puesto en cuestión el derecho constitucional a la huelga.  Y, contra todo pronóstico, esta estrategia no ha funcionado como planificaron.  Al contrario, nos ha dado alas para seguir adelante. La huelga general es sólo un ensayo que nos debe ayudar a abrir los ojos y a sentir el orgullo que supone plantar cara a quienes nos condenan a un futuro incierto para preservar la especulación y los beneficios de la patronal y la banca.  

Si queremos podemos decidir nuestro futuro  frente a quienes como Zapatero se bajan los pantalones ante una llamada del Fondo Monetario Internacional y la Unión Europea.  Un Gobierno ha de responder ante la ciudadanía a la que representa y no ante quienes aspirar a controlar el mundo desde sus torres de marfil, sin presentarse a unas elecciones democráticas. EL PSOE podrá escuchar los dictados del mercado, pero a quienes tiene que respetar y atender son a las personas que ayer secundamos la huelga general. El primer paso ahora es sentar al Gobierno con los sindicatos en una mesa de negociación con un folio en blanco.  

Primero, porque tenemos razón; segundo, porque Zapatero ha incumplido su programa elctoral; tercero, porque el socialismo que llevan en sus siglas es, por definición, incompatible con el capitalismo.  Y cuarto, y más importante, porque la política está al servicio de la ciudadanía y no al servicio del mercado. Tengo la convicción de que esta huelga general marcará un antes y un después en muchos ámbitos de nuestras vidas, y confío en que marque también un fortalecimiento de la izquierda política, que pasa necesariamente por la unidad de acción en torno a una proyecto ilusionante, plural, que sume voces y sensibilidades en los movimientos anticapitalistas, comunistas, federalistas, ecologistas, feministas, sindicalistas,…

Una izquierda abierta, sensible a las demandas sociales, comprometida con los principios de participación ciudadana, reparto equitativo de la riqueza, igualdad de todas las personas,  concienciada con la sostenibilidad y la solidaridad con otros pueblos y países,…  Hay un público que nunca ha confiado en el PSOE, ni en Felipe González, ni en Zapatero; gentes que recelan de las divisiones que sacuden a Izquierda Unida y le impiden crecer como debiera; no son una, ni dos. Son muchas y esperan con ansiedad una alternativa, que no nos obligue a pensar que el recambio del PSOE sólo puede ser el PP.  A medida que la socialdemocracia hace la política de la derecha, la derecha ocupa el espacio de la extrema derecha. ¿Dónde queda entonces la izquierda? Yo lo tengo claro: en todas y en cada una de las personas que ayer hicimos huelga.   

 

  

  

       




Quién soy

Nací en Riaño, Cantabria, el 12 de Agosto de 1960; cuando tenía un año de edad mis padres se trasladaron a Bilbao, y desde entonces vivo en el barrio de Rekalde. He sido parlamentario de Ezker Batua_Berdeak entre 1994 y 2001, y Consejero de Vivienda y Asuntos Sociales del Gobierno Vasco entre 2001 y 2009. Ahora, trabajo como Profesor de Filosofía, Ética y Ciudadanía en un Instituto de Bilbao.

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